Mercedes tiene un techo... si quiere

El Ayuntamiento desaloja a la mujer que estaba acampada en las Esclavas y le ofrece una plaza en el hogar Santa Lucía, en una decisión «que foi acordada con ela»


A Coruña / la voz

«A esta muller teñen que axudarlle, se non vai acabar moi mal». Era el comentario de una de las numerosas personas que pasadas las diez de la mañana de ayer veían como operarios municipales cargaban en un camión todo lo que Mercedes, la mujer que acampó en las Esclavas, había ido acumulando en los últimos meses. A unos metros, sentada en un banco de la zona, la afectada era sacudida periódicamente por un tic nervioso. «Lo siento mucho, lo siento mucho...». Esta era la frase que repetía, una y otra vez, a cualquier persona que se acercaba a preguntarle cómo estaba.

El Ayuntamiento levantó la acampada en una acción que, según afirmaron fuentes municipales, se produjo ayer porque la fecha «foi acordada con ela». También detallaron que desde hace tiempo se le venía haciendo un seguimiento. El pasado viernes se desplazaron al lugar de la acampada la concejala de Xustiza Social e Coidados, Silvia Cameán, y personas de los servicios sociales, y hablaron con la mujer. La propuesta era que iban a retirar todo lo que tenía allí acumulado y, a cambio, ponían a su disposición una plaza en la Fundación Hogar Santa Lucía, una entidad de acogida de mujeres que se encuentra en Bens.

Ayer Mercedes esperó sentada a que concluyera la retirada de sus enseres, todos ellos cubiertos con un buen número de paraguas. Con ella conservó unas cuantas bolsas con algunas pertenencias. Las labores fueron seguidas por un buen número de curiosos. También estaba en el lugar un patrulla de la Policía Local, si bien su presencia era meramente testimonial.

Al mediodía cruzó la ciudad con sus escasas pertenencias, porque poco antes de las dos de la tarde entraba en el parque de San Diego. Allí se quedó, sentada en un banco, fumando un cigarro mirando hacia el horizonte, sin que el tic nervioso disminuyera. También mantenía el bloqueo a la hora de comentar cómo se encontraba: «Lo siento mucho, lo siento mucho...». Y al cabo de unos momentos cortaba el diálogo con un «¡qué le vaya bien!».

Anoche, por razones de privacidad, en el hogar Santa Lucía indicaban que no podían «ni confirmar ni desmentir» si estaba allí. «No podemos dar esa información», explicaban. Mientras, en el lugar donde estuvo acampada Mercedes, algunos paseantes se acercaban al matorral que le sirvió de base para acampar con el fin de comprobar si había vuelto a instalarse. Y es que todo depende de la voluntad de esta mujer, ya que, aunque en algún momento su situación había llegado al juzgado, finalmente no hubo intervención judicial en el desalojo. Desde la Fiscalía habían dado cuenta al juzgado de la situación de la mujer y el juez indicó que debería ser vista por un forense para iniciar un proceso de incapacidad. Pero este último no detectó ningún trastorno en la mujer por el hecho de vivir al aire libre. Por ello no había motivos para incapacitarla.

Ahora Mercedes tiene un hogar donde vivir... si quiere.

«Estoy bien, no necesito ayuda», ha sido su argumento desde hace casi seis meses

En el mes de septiembre del año pasado, Mercedes, de 58 años, acampó en las inmediaciones de las Esclavas. El espacio que ocupaba fue creciendo con un improvisado techo de paraguas.

Primeros ofrecimientos

Padre Rubinos y alcalde. «Nos preocupan estos casos. Por alguna razón deciden quedarse en la calle y cuando es así no podemos hacer nada más, no los podemos obligar a aceptar nuestro ofrecimiento de acogida», decía Eduardo Aceña, presidente de Padre Rubinos. También el alcalde, Xulio Ferreiro, apuntaba que los Servicios Sociales del Ayuntamiento le habían ofrecido ayuda pero la había rechazado, e insistió en varias ocasiones en que no podían obligarla a aceptarla.

Temporales

Dentro de la zona acordonada. En diciembre, con los temporales, el lugar que ocupaba Mercedes quedó dentro de la zona acordonada por la Policía Local para evitar percances. Allí aguantó la intensa lluvia. En el temporal de enero, la mujer sí aceptó dejar el lugar el día más duro.

Evaluación forense

Proceso de incapacitación. Tras el fracaso de las conversaciones con la mujer para darle cobijo, un juez puso en marcha el proceso para incapacitarla, al instancias del Ayuntamiento. El forense no encontró razones para tomar la medida. Y es que un médico debe certificar que la vida de la persona corre peligro o su estado mental no es óptimo y entonces el juez puede ordenar que la ingresen. El estado mental de Mercedes era correcto.

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