El esfuerzo de los que apuestan por abrir una tienda se enfrenta al abandono urbano, denuncian, con el que conviven sus negocios. «Las aceras no se reparan, hay solares que no se limpian, poca iluminación y un descuido general», censura Raquel Solana, una de las promotoras de la plataforma Somos San Andrés. Lydia, de Maow, también forma parte de la iniciativa promovida por los comerciantes. «Hay muchos edificios en ruinas. Oporto tiene un aire decadente pero cuidado. Aquí es abandono». La reciente ola de robos que sufren ha llevado a una tienda de ropa a cerrar temporalmente. «Aquí apenas ves á policía e, cando veñen, é para multar», reprocha Esther, de Moito Conto. «Non pedimos grandes esforzos económicos, só un pouco de interese en pór en valor este espazo».