Las demandas sin atender acrecientan el malestar vecinal

Xosé Vázquez Gago
Xosé Gago A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

MARCOS MÍGUEZ

Los residentes en los Mallos exigen que el Ayuntamiento les permita participar en la reforma de la calle San Vicente

23 ene 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Los vecinos de los Mallos se concentraron ayer para exigir al gobierno local que les explique en detalle y les permita participar en la reforma de la calle San Vicente. A pesar de la insistencia del ejecutivo local en que se está facilitando la participación vecinal, los residentes en el barrio denuncian que no se les informó del proyecto para esa vía, a pesar de que es muy transitada y de que sufrirá cortes de tráfico durante dos meses, y que no pudieron hacer aportación alguna al diseño definitivo. Está previsto que el gobierno local se reúna con los vecinos en los próximos días, pero no está claro cómo podrán incorporarse al proyecto sus opiniones cuando los trabajos ya han comenzado.

El conflicto en los Mallos no es el único que afronta, o ha afrontado, el gobierno local, que acumula reclamaciones en los barrios, muchas de ellas en materia de transporte y de mantenimiento y limpieza de las calles.

Transporte público

Reformar las líneas de bus. Ese era uno de los planes del gobierno local para el 2016, pero por ahora siguen como estaban: ignorando parte de los nuevos barrios levantados en las últimas décadas, según ha criticado en numerosas ocasiones el propio ejecutivo local. Mientras, las reclamaciones para actualizar el transporte público se acumulan.

Los vecinos de Los Rosales, Visma y Bens han empezado a recoger firmas para que se implante una nueva línea que conecte esos barrios con A Grela, el Ventorrillo y Marineda. Novo Mesoiro también exige más conexiones de transporte público. Monte Alto lleva años reclamando conexión con el Materno y más frecuencias en algunas líneas que pasan por el barrio.

Nuevas INFRAESTRUCTURAS

Mercados, piscinas y campos. También se acumulan demandas de nuevos edificios públicos o reformas de los existentes. Los vecinos de Adormideras, Monte Alto y la Falperra continúan a la espera de que se hagan mejoras en sus mercados. En el último, el de Santa Lucía, la obra también condiciona la instalación de un nuevo centro de salud que sería construido por la Consellería de Sanidade.

En Eirís siguen a la espera del nuevo campo de fútbol, y en el Castrillón siguen reclamando la construcción de la nueva piscina y el centro deportivo, pendientes desde anteriores mandatos.

En Novo Mesoiro exigen la puesta en marcha de una senda verde, una idea que está pendiente desde que se construyó ese barrio. Mientras que en Cuatro Caminos reclaman que arranque la reforma del antiguo Remanso.

Otro caso se da en la urbanización O Carón de la Zapateira, que está pendiente desde hace años de ser legalizada y carece por completo de mantenimiento por parte del Ayuntamiento.

Pero el más sonado es el del parque Ofimático, donde los futuros vecinos aguardan desde hace casi un año a que el Ayuntamiento acabe las obras que les permitirán entrar a vivir en sus pisos.

Conflictos por obras

Además de los Mallos, otros barrios han protestado contra reformas de sus espacios públicos que no fueron consensuadas con ellos. Recientemente, el área de Urbanismo tuvo que modificar una calle en la zona de Náutica porque ignoraba las necesidades de accesibilidad de los residentes del barrio. Antes hubo protestas en zonas como Monte Alto, donde el gobierno local presentó un plan para peatonalizar varias calles, el llamado Camiño do Vixía, que tuvo que ser reformado para evitar que desapareciesen numerosas plazas de estacionamiento.

Sin estar provocadas por obras, el gobierno local ha afrontado diversas crisis con residentes en otros barrios. Un ejemplo es Eirís, donde no se informó con detalle a los vecinos de la decisión de instalar allí el proyecto Micasita de la entidad Sor Eusebia, que pretendía dar una solución a personas sin techo. La falta de datos desembocó en protestas y en la paralización de esa iniciativa solidaria de manera indefinida.

Otro ejemplo es la Marina, donde se exigió flexibilizar el funcionamiento de las cámaras que vigilan la entrada de vehículos a la zona peatonal. Se llegaron a reunir mil firmas, pero el gobierno local se mantuvo firme y sigue sancionando el paso de automóviles no acreditados.

Mantenimiento

La falta de cuidado en parques, jardines y calles es una de las reclamaciones más extendidas, y se produce en numerosos barrios de la ciudad. Los vecinos de la Ciudad Vieja han denunciado el mal estado de parte de las calles del casco histórico, además mantienen su reivindicación de que se peatonalice toda la zona. Ese proyecto, iniciado en el anterior mandato, está paralizado desde el 2015. El gobierno local asegura que se ejecutará en este año.

También los vecinos de Novo Mesoiro han exigido mejoras en el mantenimiento de las infraestructuras del barrio. Otro tanto reclaman en el Birloque, donde se ha exigido al Ayuntamiento que preste la misma atención a sus espacios públicos que a las demás zonas de la ciudad.