Cien colaboradores de la Cruz Roja participan en una jornada de formación en siete ámbitos en los que opera la organización
19 nov 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Noemí Cubeiro quiere creer que es posible una sociedad justa en la que las organizaciones humanitarias no sean necesarias, pero a sus 19 años esta estudiante de Educación Infantil ha llegado a dos conclusiones importantes, que «la infancia está desprotegida porque la escuela reproduce las desigualdades», y que los recursos públicos no llegan para cubrir todas las necesidades. Por eso en junio decidió hacerse voluntaria de la Cruz Roja. «Les hacemos una entrevista y nos ajustamos a su disponibilidad para integrarlos en el programa que más se adapte; y si no es posible, los derivamos a otras entidades», explica Laura Cerviño, directora de Voluntariado y Formación Interna.
Las dos mujeres coincidieron ayer en la VIII Escuela de Otoño que reunió en la sede de INEF a 110 voluntarios en siete talleres relacionados con las problemáticas más comunes que afronta la Cruz Roja, desde apoyo a servicios médicos en situaciones de emergencia hasta tratamiento de residuos en el medio marino, conciliación laboral y familiar, detección de alteraciones cognitivas en ancianos o estrategias contra la exclusión social, taller en el que participó Rafael Sampedro, un ingeniero industrial de 67 años que decidió ser voluntario en plena crisis, tras su jubilación, y a través de la organización descubrió todas las facetas de los servicios sociales y, sobre todo, «la enorme solidaridad que demuestra la mayoría cuando llamas a su puerta».
A los voluntarios los define el compromiso, dice Laura Cerviño. Más allá no hay perfil. «Jóvenes, mayores, con estudios, sin ellos... ¿mujeres? Sí, más mujeres», explica la directora, que apunta ámbitos que precisan más colaboración: empleo, sintecho, juventud...
Entre ancianos y refugiados se encuentra Fina Permuy, trabajadora, pero también voluntaria, y como tal profesora de un taller sobre alteraciones cognitivas y demencias, un fenómeno complejo con derivadas de ansiedad, depresión y aislamiento. Para esta psicóloga de vasta experiencia y formación en geriatría y neuropsicología, la experiencia en la Cruz Roja se resume en pocas palabras, aprendizaje y desarrollo personal.