Dieciséis meses de baja por maternidad

Alfonso Andrade Lago
Alfonso Andrade CRÓNICAS

A CORUÑA

21 oct 2017 . Actualizado a las 13:00 h.

Hay un país en el que las mujeres disfrutan de una baja por maternidad de 16 meses. No de 16 semanas, sino de 16 meses. Es decir, 480 días para cuidar a sus bebés, un tiempo que ellas -eso sí- han de repartir obligatoriamente con sus parejas, de manera que uno de los dos acapare un mínimo de 60 días. Respetando esa norma pueden distribuir como deseen el tiempo hasta que su hijo cumpla ocho años. Cobrarán al menos el 80 % del sueldo en los primeros 390 días de permiso, y en los restantes, 20 euros diarios. Visto desde nuestra perspectiva puede parecer ciencia ficción. No lo es en Suecia.

PADRES EN LA SEMANA DE ADAPTACIÓN DE LAS ESCUELAS INFANTILES ARELAS
PADRES EN LA SEMANA DE ADAPTACIÓN DE LAS ESCUELAS INFANTILES ARELAS SARA GONZALEZ

Comenzó esta semana en la Fundación Barrié el ciclo de conferencias Galicia en la encrucijada sobre demografía y futuro. Acreditados expertos pusieron de manifiesto el problema de envejecimiento que atenaza a Galicia (y por tanto, a nuestra ciudad), con una inversión de la pirámide de población que augura para la comunidad la pérdida de un millón de habitantes en 30 años.

Auspiciar nuevos valores sociales y culturales favorables a la natalidad fue uno de los argumentos que se pusieron sobre la mesa para enderezar el rumbo. Pero con una advertencia: el fomento de la natalidad no ha de implantarse de cualquier manera. Modelos basados en el incentivo económico, como el de Alemania, donde se llegan a pagar casi doscientos euros por hijo hasta los 18 años, han mostrado, según los gurús de la demografía, una eficacia «más bien moderada».

Y es probable que eso sea así porque incentivar la natalidad no pasa únicamente por entregar un cheque a los padres con cada bebé, un dinero que seguro que a todo el mundo viene de perlas, pero este asunto es por encima de todo una cuestión de tiempo. Infinidad de coruñesas -y coruñeses- tienen hoy enormes dificultades para criar a sus hijos, para verlos después del trabajo, para educarlos, atenderlos y disfrutarlos. Un tormento para muchos padres. Y ese tiempo, por cierto, también es dinero que, por lo general, va a parar a manos de los cuidadores que están cubriendo las ausencias.

Así que, al abrigo de las atinadas propuestas de los especialistas en reedificar nuestra atrofiada pirámide de población, ¿por qué no probamos a hacernos un poco los suecos? Si los padres tuviesen la garantía de que van a poder criar y educar a sus vástagos en persona durante 16 meses sin riesgo de que su empresa los ponga de patitas en la calle con solo proponerlo… ¡quién sabe!, hasta es posible que los niños proliferen un día por estos pagos como las setas en otoño y nos libremos de una vez por todas del fantasma de la despoblación.