De repente, parece haber estallado una epidemia en la que los automovilistas se han convertido en los asesinos de los ciclistas. Parece que solo ellos tienen derecho a hacer lo que les venga en gana, a circular como si fuesen los amos de la carretera y, cómo no, sobre aceras y pasos de peatones. Siempre conduzco a horas tempranas los sábados y tengo que ir en máxima alerta porque no sé con cuántos de ellos me voy a encontrar en un tramo muy corto. Hay variedad: muchos sin medidas de seguridad, en filas de tres o cuatro ocupando todo el ancho del carril, circulando en la marca límite del carril lento y obligando a los automovilistas a desviarse al rápido, haciendo extrañas maniobras, para grabar y denunciar, que en un momento dado fuerzan a no respetar la distancia de seguridad. Los he visto entrar en el polémico paso de cebra de Perillo y hacer un cambio de sentido delante de los coches que circulan desde San Pedro de Nós. Y lo más importante: la invasión a pie en la curva del carril que entra en el puente de A Pasaxe desde Fonteculler, que lo han puesto como punto de reunión. En ciudad, y a pesar de estar prohibido prácticamente en todo el mundo, circulan con todo descaro por las aceras poniendo en peligro a los peatones. En las calles, es frecuente verlos en direcciones prohibidas poniéndose en peligro ante los automovilistas que circulan correctamente y no les importa incluso cambiar de sentido ante sus enemigos, los conductores.
Ignoro por qué las autoridades no le ponen freno a estas ilegalidades cometidas a diario, porque ahora parece que ellos son los únicos autorizados a circular como les venga en gana. Muchos estamos cansados de tan incívicos ciudadanos, pero nadie protesta porque hoy está mal visto. La DGT y el Gobierno preparan medidas de máxima protección para ellos. Autonomías y concellos construyen carriles para ellos, pero no arcenes y aceras para peatones en las zonas rurales. No hay dinero para reparar calles, pero sí para los ciclistas. No hay que olvidar que la bicicleta no deja de ser un vehículo, es decir, un medio de transporte, y, por lo tanto, pertenece a la circulación rodada aunque no lleve motor. Por consiguiente, aceras y pasos de cebra son de uso exclusivo para los viandantes y los ciclistas que los utilicen (¿qué distancia deberían de mantener con los peatones para no ponerlos en peligro) tendrían que ser sancionados. Ya está bien de que las autoridades les protejan tanto. Para ir por carretera en coche necesitamos un carné y conocer las normas de circulación. ¿Qué necesita un ciclista? Supongo que su flamante bicicleta, un equipo adecuado y algo que muchos no demuestran: educación vial.