Los vecinos de la zona protestan por la falta de mantenimiento en el barrio
31 jul 2017 . Actualizado a las 05:00 h.El Ventorrillo, un barrio que nació entre los años 70 y 80, es una de las áreas dormitorio más importantes de la ciudad. Es una zona que tuvo que soportar casi de todo: falta de semáforos, de pasos de peatones, de iluminación pública e incluso en ella se asentó durante muchos años el supermercado de la droga de Penamoa.
Pero gracias al empuje y al coraje de sus residentes, y sobre todo de las distintas directivas de su asociación vecinal fueron logrando importantes retos hasta convertir el barrio en una zona digna. Es, además, un referente sanitario por la presencia del centro de especialidades.
Sin embargo en la actualidad «se nota el abandono al que está sometido nuestra zona, sobre todo las vías y parques del área central del barrio», se quejó Maribel González, una vecina.
Los residentes aplaudieron hace unos años cuando se adecentó un solar como aparcamiento en las inmediaciones del centro Ágora, del IES Agra del Orzán y del complejo deportivo. Pero ahora «esta zona está completamente deteriorada, llena de malas hierbas y entre ellas basura y más basura. De entre los arbustos ya tenemos visto salir ratas que parecían conejos», subrayó Leopoldo Insua, otro residente.
Los vecinos también se quejan de la falta de aseo de las calles principales del centro del barrio: de Monasterio de Caaveiro, Rodrigo A. de Santiago, Alcalde Peñamaría de Llano, Alcalde Salorio Suárez, Jaime Hervada, o aquellas vías bautizadas con el nombre de monasterios. «Las aceras están sucias y llenas de verdín, y la mayoría de ellas con malas hierbas», dicen, aunque aplauden que el Ayuntamiento comenzara el pasado jueves a cortar los hierbajos que rodeaban los árboles en Peñamaría de Llano. «Pero dejaron sin desbrozar la selva que hay en la plaza de la iglesia de Nuestra Señora del Pilar. Es vergonzoso», comentó Claudina Pérez, una vecina.
Los jardines de infancia
Las madres y abuelas del Ventorrillo también se quejan de cómo están los parques infantiles. En el que está junto a la guardería «está sucio y tenemos una papelera que no es que esté torcida, ¡qué va¡, es que está suelta del firme y los niños juegan peligrosamente con ella», indicó Aurora, una abuela que lleva sus nietos a la citada área de juegos.
En el próximo a la plaza de Salvador de Madariaga «tiene calvas en la goma que amortigua las caídas de los niños», dijo la mujer que también critica cómo está de sucia la fuente que homenajea al escritor y político coruñés, «donde recogemos botellas que flotan en el agua», subrayó.