Presidente, vecinos y operarios de la zona coinciden en que es necesario reforzar el personal y el paso de máquinas barredoras
10 jul 2017 . Actualizado a las 05:00 h.A simple vista, el verano le está sentando bien al barrio del Castrillón. En cuestión de semanas, Gadis se ha instalado en el nuevo complejo deportivo, a la espera de su apertura. El recinto también ha acogido una parada de Bicicoruña, llegando así el servicio al barrio. Pero los vecinos continúan planteado problemas de movilidad y desperfectos en la zona.
Elvira, vecina de la calle Bergondo, señala que la maleza crece en varios puntos del barrio, entre ellos, los bordes de las aceras y las plazas interiores. También lamenta la no reposición de las tapas de los alcorques en los árboles de la calle Curtis, ya que los huecos actuales estrechan la acera. «Se los debieron de llevar los de la chatarra», señala Manuel Varela, un vecino del barrio que tiene que pasar habitualmente por esta calle con el carro de la compra.
El presidente de la asociación de vecinos, Domingo Verdini, explica que se ha avisado al Ayuntamiento para buscar otro tipo de solución para el hueco que rodea los troncos de los árboles, «porque las tapas de hierro las van a volver a robar». Operarios del servicio de limpieza de la zona señalan que también sería necesario podar los árboles, y que en general «falta más gente y maquinaria para mantener limpio el barrio». El presidente de la asociación de vecinos coincide en que es necesario reforzar el paso de máquinas barredoras, que «vienen muy de cuando en vez».
Respecto a las plazas interiores, Domingo Verdini señala que muchas de ellas son privadas, y desde María Pita no puede actuar sin el permiso expreso de las comunidades. «Hemos planteado que las comunidades de vecinos y el Ayuntamiento lleguen a acuerdos, pero todavía falta el apoyo de los propietarios», comenta.
Terrenos abandonados
«El problema también viene de los terrenos abandonados», lamentan los operarios de la zona. «Al menos, deberían obligar a los propietarios a tenerlos vallados, son un foco de infección», señalan. En la casa contigua a la de Carmen, en la calle Jose María Hernansaez, un tejado perforado asoma entre los arbustos, que han devorado las paredes de los restos de una vivienda.
«Tiene que venir la Junta de Compensación o el Ayuntamiento», explica la vecina, porque «el propietario no limpia nada». Ratas, azulejos, latas oxidadas y hasta una alfombra vieja... «Arrancaron las tablas que la tapiaban, y ahora entran ahí niños y mayores, no sé cómo no miran por esto», reclama Carmen.
«Deberían obligar a los propietarios a vallar los terrenos abandonados», señala un operario