Un consultorio con muy mala salud

Emiliano MOuzo A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

MARCOS MÍGUEZ

El edificio cuenta con un acceso muy difícil para el tráfico y está rodeado de maleza y de basura

27 jun 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Llegar con un vehículo, sobre todo en ambulancia, con un enfermo al centro de salud Monte Alto-La Torre es toda una odisea, «sobre todo para aquellos vecinos que vivimos hacia la entrada principal del cementerio». La obra realizada hace unos años en Orillamar «dejó tan estrecha esta vía que como vaya delante de ti un autobús te tienes que armar de paciencia y confiar en que el enfermo resista el tiempo de espera», contó Juan Carlos, conductor de ambulancia.

Una vez que se llega al cruce que permite la bajada hacia el consultorio, hacia la plaza Luis Rodríguez Lago, el problema circulatorio se agrava: «Los coches aparcan en la margen derecha de la estrecha calle y no dejan espacio para que pasen dos vehículos», se quejan vecinos y usuarios del centro sanitario. «En ocasiones hasta ocupan la plaza destinada a las ambulancias», contó Sonia, una paciente.

Lo que tampoco entienden los usuarios y vecinos es el estado «de dejadez y falta de limpieza» del entorno que rodea el centro de salud. Claman por la situación de un pequeño solar, ubicado al lado de una casa en ruinas, a escasos metros de la entrada del centro: «Está convertido en una selva». De entre la hierba «salen ratas y hasta culebras».

Además, a escasos metros de la entrada principal del consultorio existen dos contenedores de basura «que parece que están de adorno porque los residuos están siempre en el suelo», denuncian. Y lo mismo ocurre por las calles. Una es un camino sin asfaltar, que rodea el centro médico: «En él tiran de todo, ropa, restos de comida, envases plásticos y hasta pañales», critican los usuarios.

Una plaza que se utiliza como tendedero y cocina

Los vecinos y usuarios del centro de salud se quejan de la plaza anexa al centro. En los muros de este supuesto espacio de ocio «hasta cuelgan ropa a secar», denunció Sofía, una residente.

Varios vecinos la utilizan para hacer hogueras. «Ahí se preparan sus comidas y cenas y jamás recogen los restos», indicaron. Y echan en falta que en la plaza no se instale una zona de juegos para los más pequeños y aparatos de gimnasia para los mayores, «que somos muchos».