Para empezar, un símbolo: Ángel Gabilondo

El sindicato ANPE y la Marea Verde también hablan hoy


redacción / la voz

El exministro de Educación Ángel Gabilondo comparece hoy en la primera sesión de la subcomisión del Pacto de Estado Social y Político por la Educación. El socialista fue el primer ministro en casi conseguir el pacto que ahora se busca, y por eso que esté en las audiencias del primer día dice mucho de lo que espera su grupo de esta subcomisión. Junto con al expresidente de la CRUE hablarán hoy el representante del sindicato moderado ANPE y el de la Marea Verde, el movimiento ciudadano contra los recortes en educación.

Gabilondo es un símbolo político de la educación. En el pacto casi firmado en el 2010 se dibujaba un acuerdo de mínimos, muy general, pero que todos los grupos apoyaban (hasta un giro final y sorprendente del PP).

¿Y qué proponía aquel pacto que tanto se recuerda? El documento tenía 148 propuestas y estas eran algunas de sus medidas:

Escolarización

Más años pero voluntaria. Ir ampliando la escolarización voluntaria de 0 a 3 años y de 16 a 18.

Contra el abandono temprano. Se quería atrapar a los alumnos hasta los 18 años como mínimo. Todo eran facilidades: certificados de adquisición de competencias, grupos de preparación para el examen a grado medio, formación semipresencial y a distancia, en bachillerato no se repetían las asignaturas aprobadas y formación virtual en bachillerato.

A partir de los 18, también. Se contemplaban facilidades para estudiar y trabajar a la vez; que los estudiantes de las escuelas taller acabasen también con el graduado en ESO; y se fomentaba el aprendizaje permanente.

La FP, herramienta de futuro. Actualizaban las cualificación profesionales y los certificados, análisis de tendencias para potenciar los sectores con más futuro, mayor cooperación entre administraciones, fomento de los centros integrados (CIFP) donde se impartan todas las etapas y que tan buen resultado está dando en Galicia, una red de centros de referencia en cada familia y cursos de especialización. Por supuesto, más facilidad en las pasarelas entre opciones.

Inclusión

Detección precoz. Los colegios tendrían autonomía y recursos para diseñar políticas de detección precoz a partir de infantil de los alumnos con necesidades educativas especiales (NEE).

Salto de primaria a secundaria. Algo que funciona solo a veces: más coordinación entre colegios e institutos para que el tránsito del alumnado fuese más amable. No solo comunicación entre centros, sino el agrupamiento de asignaturas en los primeros años de secundaria por ámbitos.

Diversificación curricular. Uno de los grandes éxitos de la LOE y que este pacto reforzaba: los alumnos de 3.º y 4.º de ESO tendrán apoyo específico para sacar la secundaria; si fuese necesario, se recurriría a la diversificación curricular a partir de tercero o a los PCPI, que ahora es la FP básica. De hecho, los PCPI de Gabilondo se parecen mucho a esta FP: duraban dos años, daban paso la FP de grado medio y titulaban en secundaria (con la Lomce es lo mismo pero no titula).

Atención a las zonas más débiles. En los lugares como menores tasas de graduación en ESO se pensaba desarrollar un análisis y un plan de actuación.

4.º de ESO puente. Una medida que incluyó la Lomce: poder elegir entre la opción de bachillerato y FP.

Más PROA. Se ampliaban los programas de refuerzo, aunque en muchos centros se consideraba que PROA no daba demasiados resultados.

Excelencia. Ya en primaria y también en secundaria, los alumnos con mayor capacidad y motivación tendrán un programa de profundización de conocimientos. Lo mismo para estudiantes de bachillerato y FP, pero con grupos de investigación.

Revisar los convenios. Pero no para eliminarlos, sino para que cumpliesen con su cuota de alumnos con NEE y de minorías étnicas; a cambio, se revisaría el convenio económico, negativo para los centros privados.

En el siglo XXI

El papel de la tecnología. Abordaban planes de formación de profesorado y que estos participen en la creación de contenidos.

Plurilingüismo. Los profesores estaban a la cabeza, con la potenciación de estancias formativas en otros países y estudio de las lenguas extranjeras en los grados de magisterio. Además, profesorado nativo como apoyo, convenios para sacar partido a los estudiantes de Erasmus y certificar oficialmente el nivel de los alumnos al terminar ESO y bachillerato.

Autonomía de centro. Los colegios podrán agrupar alumnos, materias y horarios, así como aumentar su relación con otros centros. Se fomentaba la formación en los equipos directivos de los centros públicos, y se reforzaban los contratos programa para la formación continuada del claustro (otra medida de éxito en Galicia).

Contra la violencia. El pacto tenía diez propuestas en este sentido, desde un observatorio de la convivencia hasta actividades de formación, protocolos de actuación y campañas.

La familia, pieza importante. Promovía el trabajo cooperativo de docentes y familias y fomentar su participación y formación.

Evaluaciones diagnósticas (no académicas). Estaban previstas en 4.º de primaria y 2.º de ESO. Los colegios e institutos podrían acometer planes de actuación y mejora a partir de los resultados (tanto con los alumnos como en general). Al finalizar la primaria y secundaria se haría una evaluación general del sistema con un examen de muestreo.

El docente, central

El profesorado, elemento central. Animaba a la creación del estatuto docente con su esfuerzo en la formación inicial, ingreso objetivo de los mejores profesionales, promoción profesional vertical y horizontal, impulso a la formación del profesorado de FP en las empresas, acompañamiento a los maestros en sus inicios, reconocimiento de la autoridad moral del docente, movilidad entre etapas educativas y fomento de la investigación, entre otras medidas.

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