¿Son las paradas de bus los nuevos párking exprés?

Javier Becerra
JAVIER BECERRA A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

Coches aparcados en la parada de bus de la ronda de Outeiro a la altura de la avenida Finisterre
Coches aparcados en la parada de bus de la ronda de Outeiro a la altura de la avenida Finisterre CéSAR QUIAN

Los conductores del transporte público se tienen que enfrentar con vehículos que aparcan en sus paradas a diario

20 feb 2017 . Actualizado a las 17:23 h.

El 15 de marzo del 2016 la Compañía de Tranvías anunciaba que la totalidad de la flota activa de buses disponía de rampas para facilitar el acceso y la salida de los usuarios. Gracias a esta medida una persona que usa silla de ruedas, por ejemplo, puede bajar con ella directamente a la acera sin peligro. También un anciano con bastón evita el escalón que se forma entre la puerta de salida y la calzada. Y un papá puede deslizar el carrito de su bebé sin tener que bajarlo a pulso.

Esta medida, aplaudida por los viajeros habituales del bus urbano, se tropezó con una realidad: la imposibilidad de llevarla a cabo en muchas ocasiones. ¿Por qué? Pues porque en las paradas hay coches estacionados que impiden que el bus se pueda acercar lo suficiente a la acera como para desplegar la citada rampa. Cuando afecta a alguna persona como las antedichas se las tiene que ingeniar como puede. En casos extremos, apelar a la solidaridad de la gente que en ese momento vaya en el autobús. Cuando no al propio conductor, que tiene que tirar de freno de mano, dejar su asiento y asistir a la persona que no puede bajar por sus propios medios.

Una furgoneta impide que el bus pare correctamente en la avenida de Novo Mesoiro
Una furgoneta impide que el bus pare correctamente en la avenida de Novo Mesoiro paco Rodríguez

La plaga incívica y tolerada se extiende por toda la ciudad. Se da entre los conductores una cierta sensación de impunidad al respecto. Se descarta estacionar en un paso de cebra o en doble fila. Sin embargo, dejar el vehículo en la parada de bus no genera el mismo temor. No se suele multar esa práctica. Por tanto, se instaura. La cuestión se ha normalizado de tal manera que los conductores del bus ya ni pitan, aunque en ocasiones esté una persona dentro del coche.