Los vecinos exigen el saneamiento integral de la cafetería El Remanso

E. Mouzo A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

Paco Rodríguez

El Ayuntamiento retiró solo parte de la techumbre acristalada del inmueble

07 feb 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

La retirada de los cristales del techo de la cafetería El Remanso no satisface a los vecinos de Cuatro Caminos, que exigen una actuación más a fondo.

Hace nueve días se desprendió una plancha de cristal del tejado de la que fue en su día la cafetería El Remanso. La lámina de vidrio cayó sobre la acera, en la zona donde los usuarios de los buses urbanos esperan su llegada. Afortunadamente, la caída no produjo ningún daño personal. Las primeras hipótesis sobre el desplome apuntaron al viento y al abandono de esta construcción, cerrada desde el 20 de octubre del 2014. Tras la caída de la lámina de cristal los bomberos retiraron varios elementos inestables, como maceteros y otros cristales de la cubierta. Ayer, una empresa se encargó de retirar otras 16 planchas de vidrio del alar de El Remanso, anexas a la que cayó el pasado lunes y que colindan con la parada del autobús.

Desde el Ayuntamiento señalaron que los trabajos de saneamiento «xa ían comezar o día despois do incidente, pero non foi posible por mor do mal tempo». También señalaron que los trabajos consisten «en retirar as pezas de cristal que están próximas á beirarrúa». Un trabajador de la firma encargada de las operaciones también señaló que su misión «es la de retirar los cristales de la cúpula ornamental que está más próxima a la acera, y, de momento, no sabemos nada más».

Varios vecinos también se preguntaron en qué consistía la actuación del Ayuntamiento y al recibir la misma contestación mostraron su desacuerdo. «Queremos que se sanee totalmente ese edificio antes de que ocurra una desgracia, de la que ya nos hemos librado por los pelos», manifestó Ambrosio Díaz, un residente. Para Díaz, y otras personas que le acompañaban, la solución pasa «por la retirada total de las planchas de cristal, de las que están en las proximidades de la acera, de las que circundan el edificio y de las que cubren la zona más próxima al jardín». María Josefa Prado, otra vecina y madre de unos pequeños que juegan a diario en la zona, exige «el tapiado con bloques o ladrillos de todo el edificio». Recuerda que las puertas y los ventanales son de cristal y llegan hasta el suelo. «Uno ya está sin vidrio y el hueco da al sótano de la cafetería, que tiene una altura de dos metros», explica.

Los vecinos también solicitan la retirada de los rótulos del antiguo negocio: «Están podridos y amenazan con caer al suelo».