Pese a su brillante marcha, al Leyma se le atisba aún un amplio margen de mejora, individual y colectivo
10 nov 2016 . Actualizado a las 10:50 h.El 15 de noviembre del 2015, el Leyma Coruña sufría frente al Huesca una dolorosa en el Palacio de los Deportes de Riazor. Una vez más, en los últimos instantes se le esfumaba un partido que había controlado durante buena parte de los cuarenta minutos. La séptima derrota después de ocho jornadas. El conjunto coruñés compartía el farolillo rojo con Lleida y Prat. Doce meses después, ocupa el liderato de la LEB Oro, algo que no se repetía desde la quinta jornada del la campaña 2012-13, con Antonio Herrera en el banquillo. Aquella derrota marcó un punto de inflexión, ya que a partir de entonces el Leyma inició una escalada que le llevó a eliminar en el play off por el ascenso al Breogán y a llevar al quinto partido la eliminatoria con el Melilla. Ahora, por más que aún le falte enfrentarse a buena parte de los favoritos (Palencia, Breogán, GBC o Melilla) ya ha superado a Ourense y Burgos y acumula cinco triunfos consecutivos. El domingo, en Cáceres, buscará la sexta.
los cambios
Más rotación y defensa
La paradoja del equipo que entrena Tito Díaz es que ha firmado un arranque espectacular pese a que perdió a Beqa Burjanadze, probablemente el mejor jugador de la LEB Oro de la temporada pasada, y a que Sergio Olmos (quinto en valoración de la fase regular y mvp de los play off) no haya rendido aún al nivel de entonces, entre otras cosas porque atraviesa problemas físicos. Además de Burjanadze, no siguieron Stelzer -un tirador letal-, Castro y Hampl. Llegaron los exteriores Filip Djuran, el alero Tuty Sabonis y los pívots Javi Lucas y Mikulic. Falta Beqa -hoy destaca en el Andorra, en la ACB- y quizá tiene menos tiro exterior, pero ha conseguido una rotación más larga (diez jugadores promedian por encima de los 13 minutos), tiene más centímetros y ha elevado el nivel defensivo: solo el Gipuzcoa ha encajado menos puntos. ¿Suficiente para explicar el paso de colista a líder? Tito Díaz apela a la continuidad, a los siete jugadores que continúan de la pasada campaña. «Nos conocemos bien y hay química en el grupo», sostiene el técnico.
El talento
Dagoberto y Zach. Burjanadze y Olmos brillaron durante toda la temporada pasada, siendo el tercero y el quinto con más valoración; Stelzer y Creus estuvieron entre los mejores triplistas y Monaghan fue la conexión con la grada y uno de los mejores pasadores de la competición. En la actual, con un Leyma más coral, el papel estelar lo ha asumido Dago Peña. El dominicano, en el quinteto ideal de la última jornada tras anotar 23 puntos (27 de valoración), ha mostrado un crecimiento espectacular: tercer anotador de la Liga (16,25), séptimo en valoración (18.5), segundo en triples (21 en 40 intentos) y mejor reboteador del equipo (6 por partido).
El colectivo
Reparto de minutos. El triunfo del martes frente al Burgos es una muestra de lo que ha ofrecido el Leyma cuando aún no se ha disputado un cuarto de competición: todavía no ha conseguido la continuidad deseada durante 40 minutos, pero es capaz de impulsarse con el talento individual (Peña y Monaghan) y de rematar con el trabajo colectivo y la aparición del todoterreno Ángel Hernández, autor de 9 de los últimos 11 puntos de su equipo. Eso sí, compite siempre y es capaz de ganar sin jugar demasiado bien. La prueba irrefutable de la importancia del colectivo en el Leyma es que el único jugador que alcanza los 26 minutos de promedio sobre la cancha es Peña. Ningún otro equipo presenta un reparto tan equitativo.
Asignaturas pendientes
La recuperación de Olmos. Para un Leyma que incluso es capaz de sobreponerse a una actuación discreta, la mejoría pasa por la recuperación de Olmos, el mejor pívot de la Liga la campaña pasada, y un jugador que, pese a todo, siempre suma y el que se asienten definitivamente el lanzador Filip Djuran, Sabonis y el pívot Mikulic. El límite aún parece lejano.