El ingeniero informático, formado en la UDC, se enfrentó a 18.000 estudiantes de todo el mundo
04 oct 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Desde septiembre del 2015 hasta hoy, Antonio Álvarez Rodríguez, de 23 años, terminó el Máster de Ingeniería Informática de la UDC, se inició en el submarinismo, el vuelo en ultraligero y en parapente, comenzó a trabajar a tiempo completo en la empresa viguesa Transglobal y ganó un concurso convocado por IBM desde hace 11 años para atraer a estudiantes de todo el mundo a los mainframe, ordenadores de muy altas prestaciones capaces de procesar cantidades ingentes de datos, estrellas de la informática en los años 70 y 80, y olvidados por las universidades tras la irrupción de la informática de consumo y las suculentas aplicaciones para móviles y tabletas. «Junio fue un mes fastidiado».
-¿Qué pasó en junio?
-En junio tuve que entregar el trabajo de fin de máster, resolver la fase final de IBM, con pruebas cronometradas para pasar de 80 a 10 finalistas en todo el mundo, y hacer deporte, como siempre.
-¿En qué consistían las pruebas?
-Primero en acceder a un gran ordenador, entrar en el código y resolver desafíos utilizando el lenguaje de programación, y al final en un trabajo que hicimos desde casa y presentamos en la final de San Francisco. Diferente, completamente libre.
-¿Cómo?
-Nos pasaron una base de datos de un banco italiano con 6.000 clientes y 1,5 millones de datos de transacciones con tarjetas de crédito y nos retaron a ver qué encontrábamos.
-¿Y qué encontró?
-Pues, en primer lugar, que se cumplía el principio de Pareto, una ley que siempre me fascinó, que explica procesos de la vida diaria y según la cual el 80 % de los hechos obedece al 20 % de las causas. Pareto descubrió que en Italia el 20 % de los propietarios poseían el 80 % de las tierras. Pero el trabajo lo centré en detectar dos cuestiones de interés para el banco, las transacciones fraudulentas, a través del análisis de patrones que se repetían, y el perfil de los clientes más proclives a cambiar de banco.
-¿Por qué cree que ganó?
-No puedo saber cómo eran los otros trabajos, así que solo puedo tener una intuición. Creo que mi fortaleza es que tengo la mente muy ordenada, demasiado tal vez. Intento fijar dos o tres ejes en todo lo que hago y seguirlos ordenadamente. Así hice con este trabajo: entender los datos, describirlos y buscar relaciones entre ellos, y sacar conclusiones.
-¿Hacia dónde le gustaría dirigir la vía abierta con IBM?
-Hay muchas líneas. Quedó esa vía abierta y hicimos contactos, pero yo esto lo considero formación. Intercambiamos tarjetas, había gente que me decía «a ti no te dejo escapar», pero soy joven, hay muchos campos y lo que aprecio es lo que hago cada día.