La policía sigue vigilando a la espera de que se pongan cámaras
20 sep 2016 . Actualizado a las 17:30 h.El pasado día 6 la concejalía de Mobilidade decidió acabar con la barra libre para los coches en la peatonalizada Marina. Hasta ese momento los agentes que llevaban cinco meses controlando el tráfico se habían dedicado a hacer una labor, sobre todo, informativa. Algunas multas cayeron antes, pero desde entonces se estableció que quien circule sin tener autorización, sería sancionado.
Han pasado dos semanas y desde entonces han caído cientos de boletines, con las consiguientes quejas de muchos conductores que aseguran no haberse enterado todavía de los cambios y limitaciones. Las señales están ahí desde hace tiempo, pero algunas son provisionales, otras pequeñas y, sobre todo, los que acuden de fuera al Abente y Lago o los turistas que llegan guiados por sus navegadores, que aún no reconocen los túneles, suelen acabar ahí metidos. También muchos coruñeses que no se han enterado o no quieren enterarse.
Hubo días de 30 multas diarias, pero también de muchas más, con media docena de coches haciendo cola para recibir cada uno la suya. Fuentes policiales indican que en un caso concreto se llegaron a poner hasta 16 en solo diez minutos.
Teóricamente, los agentes destinados en la Marina iban a ser sustituidos en breve por cámaras lectoras de matrículas, y se iba a modificar la señalización para hacerla más clara. Sin embargo, eso todavía no ha ocurrido. La cámara capacitada para esos fines instalada en la calle Luchana, perpendicular que desemboca en la Marina, sigue apuntando, como estaba, hacia la pared, y no se han visto otros dispositivos.
Desde el consistorio indican que es cuestión de días y que se está trabajando en ese asunto, que no implica solo poner un objetivo en un sitio o en otro, sino modificar todo el sistema.
El 8 de abril de este año se cerró al tráfico la zona, un tiempo después de la apertura de los túneles. En teoría, desde ese día solo pueden pasar por la Marina y el Parrote -desde la Autoridad Portuaria hasta el jardín de San Carlos- los autobuses, taxis, vehículos de emergencias, residentes habilitados, clientes del Finisterre y del párking -solo por el Parrote- y carga y descarga de seis a once de la mañana. Esa es la teoría, porque lo cierto es que muchos, por error o a sabiendas, siguen metiéndose por allí. Ahora todos se encuentran con la policía.