A los clásicos puestos estivales se suman las becas de prácticas en empresas
23 jul 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Los datos del paro correspondientes al mes de junio confirmaron un dato agridulce para los jóvenes menores de 25 años. Si bien el desempleo descendió un 6,7 % en la ciudad con respecto al mismo mes del año pasado, para el colectivo más joven lo hizo bastante por debajo: solo un 2,3 %, y un 3,7 % entre los que nunca habían trabajado. A pesar de estas cifras, se cuentan por decenas los coruñeses menores de 30 años que encontraron un empleo o unas prácticas formativas para el período estival.
Algunos aprovechan los meses de julio y agosto para ocupar los puestos propios de la temporada. Es el caso de Rocío Mañana, que empezó a trabajar el 11 de julio como monitora en un campamento de verano. Tal y como explica, «para conseguir este tipo de empleo, necesitas el título de monitor de tiempo libre», un certificado que ella, por su formación como educadora infantil, posee desde el año pasado. Para Rocío, este se presenta como su primer trabajo: «Hasta el momento, nunca había trabajado en verano, pero sí que había hecho prácticas de empresas muy similares», cuenta.
Para otros, como Alejandro Fernández, socorrista en la playa de Santa Cristina, este no es su primer trabajo de verano: «Llevo siendo socorrista unos cuantos años, conseguí el puesto a través de una oposición y, hasta el momento, estoy contento», explica. Para él, la ocupación de socorrista podría ser una oportunidad de empleo idónea para los estudiantes. «Lo puedes compaginar con los estudios porque en verano normalmente no hay clases. Además, es poco estresante y te sirve para ahorrar algo».
Un caso parecido es el de Xabier Herranz, de 25 años, quien encontró trabajo en junio en el servicio de ambulancias del 061. «Acabé el ciclo de emergencias sanitarias, les llevé el currículo y me llamaron», cuenta el joven, cuyo contrato es «de 6 meses, por ahora», señala. José Martínez también consiguió un empleo de unos meses en el servicio de atención al cliente de una compañía telefónica, pero espera que le renueven porque obrserva que «hay gente que lleva mucho tiempo con contratos continuados».
Becas Feuga y Fuac
A los empleos típicos del verano se incorporan las becas Feuga y Fuac para jóvenes graduados o con más del 50 % de los créditos aprobados. De hecho, en el mes de junio, Feuga formalizó unos 300 convenios con empresas en toda Galicia, lo que supone un incremento del 18 % en el número de contratos de prácticas con respecto al mismo mes del 2015. Además, el número de convenios aumentó en todas las modalidades: FP, estudiantes universitarios de último año, estudiantes de formación profesional dual y titulados universitarios.
Uno de los beneficiarios de estos convenios es Jacobo Fariña, que lleva desde junio trabajando en una startup coruñesa gracias a una beca Feuga: «El contrato es de tres meses, y quizá podrían renovarme, pero en septiembre empiezo las clases, así que veo complicado compatibilizar horarios», dice Jacobo. Estudia derecho, aunque en su empresa, además de las labores relacionadas con su carrera, ejerce también las de periodista, ya que terminó esta carrera el año pasado: «Publico contenido en la web y gestiono el blog y las redes sociales», explica.
El caso de Alberto Vázquez es algo distinto, ya que, tras hacer las prácticas del ciclo de formación profesional en una empresa de desarrollo de páginas web, se le presentó la posibilidad de un contrato de seis meses. Ahora está contento «porque el trabajo se corresponde con lo que estudié». Aun así, en septiembre tendrá que reducir sus horarios ya que, empezará las clases: «No creo que haya problema, supongo que me reducirán el número de horas o me permitirán trabajar desde casa».
«Hay posibilidades de renovar»
Como cada verano, la hostelería se posicionó como el sector estrella para los contratos de la época estival. Así, según datos de la empresa de trabajo temporal, Grupo Nortempo, el trabajo en negocios del sector aumentó entre un 8 y un 10 % en la provincia de A Coruña con respecto al año pasado.
Dentro de este sector, las ocupaciones de camarero, ayudante de camarero y cocinero son las más frecuentes y también las que más contratos generan. Gracias a la escuela de cocina donde estudió, Lorena Montero engrosa estas estadísticas en hostelería, trabajando, más concretamente, como cocinera en un local del centro de A Coruña: «En principio van a ser dos meses, acabaría en septiembre, pero hay posibilidades de que me renueven el contrato», cuenta. El año pasado, Lorena estuvo de camarera en un local, pero ella misma reconoce que «lo que me gusta es cocinar, es lo que quiero hacer y también es lo que estudié», dice con seguridad.