«Ya podemos hacer compras para la niña cuando vemos algo que nos gusta»

CLÁUDIa MORÁN A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

ALEJANDRA DEL RÍO

Los jóvenes consiguieron trabajo tras realizar el programa formativo de la entidad

15 jul 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

La de Jesús Rodríguez y Shaila Balsa, una pareja de jóvenes coruñeses de 26 y 21 años, respectivamente, es toda una historia de superación. Con una hija de 3 años y sin ningún apoyo económico externo, ambos consiguieron un trabajo a través del plan de empleo de la Cruz Roja para poder salir adelante.

Todo empezó en el 2014 cuando los dos se vieron en el paro, sin formación suficiente y con una niña pequeña. El subsidio por desempleo que percibían apenas les alcanzaba para pagar el alquiler y mantener a su hija. «Todo era justito, justito», señala Jesús, quien había dejado «a medias» los estudios de bachillerato.

«Hice un par de cursos de la Cruz Roja, el segundo de ellos para trabajar en hostelería», cuenta. Realizó unas prácticas formativas y un mes y medio después firmó un contrato de trabajo en el restaurante La Dolce, donde continúa en la actualidad. «En mi local hay dos personas más que realizaron el plan de empleo», explica el joven.

Para Shaila, quien no tenía el graduado en ESO, todo fue un poco más complicado, ya que se quedó a cargo de la niña y «al principio no tenía con quién dejarla». Comenzó el plan de la Cruz Roja el año pasado con una motivación añadida: «Con un solo sueldo íbamos muy justos y a mí no me gusta depender de nadie», asegura. «Empecé con los cursos de la ESO y también realicé otros para coger confianza en mí misma y aprender cómo actuar en una entrevista de trabajo, saber decir lo que quería decir», indica.

Las clases de autoconfianza -uno de los puntos destacados del plan de empleo, según la Cruz Roja- fueron muy importantes para ella. «Necesitaba madurar un poco y darme cuenta de lo que cuestan las cosas», asegura la joven, quien se considera «muy tímida» y reconoce que antes «casi no hablaba» o se «reía por todo». A finales de junio consiguió, finalmente, un contrato temporal de limpieza de habitaciones en un hotel del centro de la ciudad con opción de prolongación. A pesar de que todavía no va «al mismo ritmo» que sus compañeras de trabajo, dice que ahora se siente «realizada como persona, como pareja y como madre».

«Estamos muy contentos», afirma Jesús, y es que con su nueva situación han notado un gran cambio. «Vivíamos en la rutina, mientras que ahora, cuando vemos algo que nos gusta para la niña, podemos comprárselo», añade Shaila. La historia de esta pareja arroja un pequeño rayo de esperanza sobre la complicada relación de los jóvenes, la formación y el empleo.

Formación específica, prácticas y cursos para confiar en uno mismo

Los destinatarios del plan de empleo de la Cruz Roja no son exclusivamente jóvenes, pero sí una parte importante. «Trabajamos con jóvenes sin experiencia ni formación que lo tienen más complicado para competir con otra gente», explica Elena Álvarez, técnica del proyecto. Añade que muchos consiguen trabajo «tras el curso y a través de las prácticas», aunque también «reciben formación para mejorar su autoconfianza y que vean de lo que son capaces». El plan se enmarca en los proyectos de Alianzas y Primeras Oportunidades Laborales para Jóvenes, que cuentan con el apoyo del Ministerio de Empleo y del Fondo Social Europeo.