De casa de profesores a centro social

Ana Lorenzo Fernández
ANA LORENZO A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

La ANPA del Sanjurjo de Carricarte ha presentado un proyecto de recuperación del edificio de los maestros para poder ampliar el comedor y habilitar salas multiusos

13 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando se construyó el colegio Sanjurjo de Carricarte de Monte Alto se levantó dentro del propio recinto educativo un edificio de dos alturas destinado a alojar a varios profesores y a sus familias. Hace décadas que dicho inmueble dejó de ser utilizado para este fin, y comenzó un proceso de deterioro que no ha parado de agravarse con el paso de los años. La puesta en marcha del comedor escolar sirvió para adecentar parte de la planta baja, pero la sala destinada a servir las comidas se ha quedado pequeña para poder atender a los más de 70 estudiantes de infantil y primaria que diariamente utilizan este servicio gestionado por la asociación de padres de alumnos.

Precisamente, los miembros de la ANPA fueron los que el año pasado presentaron en el Ayuntamiento un proyecto para poder recuperar todo el inmueble, una iniciativa que fue muy bien acogida por el gobierno de Negreira primero, y posteriormente por el de Ferreiro, aunque el retraso en la aprobación de los presupuestos lo ha mantenido aparcado. Rüdiger Schmelz, presidente de la asociación de padres, explicó que dentro del propio proyecto hay actuaciones más urgentes «que deberían realizarse este mismo verano». Entre ellas, estaría ampliar el espacio destinado a comedor, habilitando dos salas en la planta baja, lo que permitiría separar también a los niños de infantil de los de primaria, «ya que los más pequeños precisan más atención y ayuda». Reparar las humedades y acondicionar nuevos aseos (uno para niños con discapacidad), así como una rampa de acceso y pintar la fachada también serían otras de las obras más inmediatas.

Salas multiusos

Una vez realizadas estas actuaciones, los miembros de la ANPA proponen reformar las dos plantas superiores, «tirando todos los tabiques» y destinando el primer piso a dos salas polivalentes con dos aseos, mientras que el segundo contaría además con tres pequeñas aulas: una reservada a la propia asociación, otra para almacén, y otra para instalar una cocina, que estaría separada de la sala por una especie de biombo y que serviría dar cursos de gastronomía. «Este es un edificio que tiene un potencial enorme, tanto para el colegio, ya que aquí se podrían impartir gran parte de la clases extraescolares, como también para el barrio», afirmó.