«La Macarena» salva vidas

R. D. A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

Paco Rodríguez

El célebre ritmo de Los del Río sirve de base al congreso médico para enseñar a la población a recuperar una parada cardíaca

12 jun 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Para despedirse de la ciudad, sonó La Macarena. El congreso nacional de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SemFYC) cerró ayer su encuentro anual en Palexco abriendo las puertas a la población y compartiendo conocimientos. Tras tres días de ponencias para 2.500 facultativos, el encuentro dijo adiós con talleres para la población en las carpas exteriores e incluso en la explanada del Parrote, donde los médicos salieron a explicar, con muñecos incluidos, qué hay que hacer para resucitar un corazón parado. Fue ahí donde se cantó la de Los del Río, cuyo ritmo «es el que hay que seguir para hacer las compresiones a una persona que sufre un infarto», explicó Jorge Castiella, residente de cuarto año de medicina de familia en el Chuac y ayer entregado maestro para quienes decidieron interrumpir el paseo para aprender primeros auxilios.

Con él, su compañera Raquel Mato, experta monitora en RCP, resucitación cardiopulmonar, que insistía que si alguien se desploma a tu lado lo primero es ver si responde y está consciente, si no lo está, comprobar si respira y si no es así, pedir ayuda a los más cercanos, llamar al 061 e iniciar las maniobras para salvarle la vida. «Son 30 compresiones y 2 ventilaciones, aunque si no sabemos insuflar aire, las últimas guías indican que lo más importante es la compresión del pecho a un ritmo de cien presiones por minuto», resumía.

En el mismo taller, también se sacaron a la calle los desfibriladores semiautomáticos, esos aparatos instalados en estadios y centros de gran aforo de público, que «muchos tienen miedo de usar, cuando realmente es sencillo y salvan vidas», añadía Castiella.

Además, los curiosos recibieron también indicaciones precisas de cómo actuar ante un atragantamiento y una hemorragia. «Los torniquetes están prohibidos», advertía Raquel mientras mostraba que la clave es, además de avisar al 061, coger algo de tela que se tenga a mano y comprimir la herida. «Si se empapa, hay que poner otra encima, pero nunca quitar la de debajo».