Ritmos polinesios con el maestro Vaimatapako

.TONI SILVA ARTEIXO

A CORUÑA

El experto de Nueva Caledonia actuará en el Festival de Danza Oriental de Arteixo el día 11

02 jun 2016 . Actualizado a las 23:06 h.

«Creo que me quedan dos hojas libres en el pasaporte». Yunick Vaimatapako ha viajado tanto que pronto deberá cambiar de documento. Natural de Nueva Caledonia e hijo de tahitiana, lleva año y medio viviendo en Madrid tras pasar una larga etapa en París. Así que de idiomas no anda mal. «Hablo francés, español, inglés y dos idiomas de polinesia», enumera.

Pero la virtud de este joven de 29 años y apellido amenazante para los que se llaman Francisco (perdón por el chiste), es fomentar uno de los iconos más populares de su tierra de origen, como son las danzas polinesias. Ese proyecto le llevará al Festival de Danza Oriental y Polinesia, organizada por Fany Díaz y Romina Trigo, así como su equipo. Será el sábado 11 de junio a las siete y media de la tarde en el Centro Cívico de Arteixo, donde se podrán recoger las invitaciones los dos días previos en horario de ocho a nueve de la tarde o el mismo día del espectáculo una hora antes. Además de Yunick, sin duda la actuación estelar de la jornada, también destaca la presencia de Sara González y sus alumnas. Pero antes, Vaimatapako acudirá a A Coruña para ofrecer un taller en el centro de danza Latelier, en la calle Almirante Lángara 8. Será el domingo 5 de junio. «Ya ha dado un taller de haka, de hecho en el festival de Arteixo también se bailará una haka», explica Romina Trigo, una de las principales responsables de la presencia del joven polinesio en la provincia.

«Con esta visitas y talleres mi intención es fomentar y dar a conocer la cultura de mi país -explica Yunick-; no todo el mundo puede visitar Polinesia, hay mucha gente sin recursos y, de este modo, yo les acerco mi país de forma gratuita o al menos de forma bastante más barata». Reconoce que le costó adaptarse a Madrid después de varios años viviendo en París. Ahora, adaptado al idioma, consigue transmitir mejor su proyecto.

Un ritmo estresante

Aunque hay algo en el ritmo europeo contra lo que tiene que luchar este joven polinesio. «Veo que la gente quiere hacer muchas cosas en un día o en una semana y se toman las danzas polinesias como una actividad más, y no es así, esto no es una hora de gimnasio, aquí hay elementos culturales que requieren de pausa, de tomarlo con más calma para asimilarlo», indica Yunick, en el que, además de un físico bien cincelado, destaca el amplio grafiti que invade su brazo izquierdo. ¿Qué significa? «Son las etapas que he hecho en mi vida, trenzas de cada paso que doy». Seguirá tatuando nuevas trenzas, alguna con uno de sus viajes más deseados. «Me falta China».