El alcalde comunicó al PSOE su decisión de «dar marcha atrás»
17 mar 2016 . Actualizado a las 13:38 h.El nuevo calendario fiscal, que incluía el adelanto del período de pago del IBI a mayo, sucumbió ayer, con solo un mes de vida, a la presión de colectivos ciudadanos y partidos de la oposición, que desde el primer momento rechazaron los cambios implantados por el gobierno municipal.
La rectificación, anunciada por el alcalde al portavoz del PSOE por la mañana, supondrá que el impuesto se pague entre el 15 de septiembre y el 5 de diciembre, las fechas tradicionales desde hace décadas. El cambio aprobado por el gobierno de la Marea, anunciado cuando ya no existía la posibilidad de acogerse al pago fraccionado de impuestos, preveía que se liquidase entre el 5 de mayo y el 5 de junio, justo después del abono del tributo de circulación y al mismo tiempo que la campaña de la Renta.
Pero esa propuesta se encontró con la oposición frontal de PP, PSOE y BNG, de la federación de comerciantes, colectivos empresariales y ciudadanos anónimos.
La presión provocó que en su primera semana el calendario fuese corregido dos veces. Primero se anunció que este año el período de pago se alargaría hasta el 5 de septiembre, después se confirmó que los recibos domiciliados se liquidarían el 5 de julio.
Pero las quejas de los vecinos continuaron y también la presión política. En el último pleno ordinario se aprobaron dos mociones presentadas por el PP y el PSOE instando al gobierno local a revocar el nuevo calendario.
Fueron aprobadas por mayoría absoluta, pero el alcalde, Xulio Ferreiro, dijo que el adelanto se mantendría. Subrayó que las mociones «teñen a validez xurídica que teñen» y recordó que el calendario fiscal es competencia de la concejalía de Facenda.
Esas palabras no cambiaron el escenario, las protestas de colectivos continuaron y la oposición tomó medidas. El PSOE se planteó no presentar ni votar mociones, también pidió un informe al secretario sobre el cumplimiento de esas iniciativas, pero su solicitud fue rechazada por el gobierno local. El PP pidió por registro un pleno extraordinario para tratar el asunto. Aún debe ser convocado y celebrado en los próximos días. Finalmente el BNG anunció ayer una campaña de recogida de firmas contra la medida.
Los nacionalistas suspendieron la campaña después de que el gobierno local rectificase por tercera vez y anunciase que «concede» una «moratoria» sobre el nuevo calendario fiscal, que «comezará a aplicarse no 2017».
La cuarta rectificación
Ese anuncio contiene otra corrección más a la propuesta inicial del ejecutivo. El período de pago del IBI se situará entre «xuño e setembro», con su arranque un mes más tarde de lo previsto.
Tras anunciar su retraso al 2017, la concejala de Facenda, María Eugenia Vieito, defendió que el adelanto del IBI es una «necesidade urxente» para el Ayuntamiento. También acusó al PP de hacer «demagoxia» y vivir «fóra da realidade da xente do común», en el mismo comunicado en el que explicaba el retraso de la medida por «sensibilidade cara á cidadanía que consideraba que o novo calendario afectaba á súa planificación, ao non poder xa optar ao fraccionamento».
La portavoz del PP, Rosa Gallego, reprochó al regidor sus «continuas rectificaciones», en referencia al IBI y al contrato de las limpiadoras, y le instó a «pedir perdón a los ciudadanos».
Cuando se anunció el adelanto, tanto la concejala como el alcalde señalaron que beneficiaría a los ciudadanos, al liberarlos de parte de la carga fiscal que se concentra en el último trimestre del año. También defendieron que la medida era necesaria según los informes de los técnicos municipales, que deberán esperar al menos al 2017 para verla cumplida.
Fue el regidor, Xulio Ferreiro, el que comunicó al portavoz socialista, José Manuel Dapena, su decisión de «dar marcha atrás», según explicó el edil del PSOE.
El regidor, en una llamada que se produjo cerca de las 10.30, le pidió mantener hoy un nuevo encuentro para tratar el asunto, explicó Dapena, que valoró la decisión del alcalde de «cumplir la moción del PSOE aprobada por el pleno». Ambos partidos negaron que la decisión influya en la negociación de los presupuestos, pero el adelanto «unilateral» del IBI era una de las «deslealtades» que los socialistas reprochaban a la Marea para negociar.