Ensalada de tópicos mal aliñada

Sabela Pillado

A CORUÑA

Como cualquier mal chiste lleno y relleno de tópicos a cada cual más forzado, se podría resumir el inicio (y el desarrollo, y el desenlace) de «Ocho apellidos catalanes»

22 nov 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

«Iban un vasco, un catalán, un gallego y un andaluz?». Así, como cualquier mal chiste lleno y relleno de tópicos a cada cual más forzado, se podría resumir el inicio (y el desarrollo, y el desenlace) de la película Ocho apellidos catalanes.

Secuela innecesaria de Ocho apellidos vascos, cinta que supuso el mayor éxito de taquilla del cine español y que a la que aquí escribe le resultó bastante carente de gracia, el presente filme pretende ni más ni menos que seguir explotando la gallina de los huevos de oro, y para ello, como ya su propio título proclama sin secreto alguno, se limita a cambiar de autonomía y se va a Cataluña, sustituyendo los chistes de vascos por los de catalanes.

El resultado es pues una película plana, sin enjundia, precipitada y oportunista, que pierde la frescura que podría haber tenido la primera, y donde los acontecimientos se suceden atropelladamente en un pretendido calco del esquema que tan bien funcionó en un momento anterior. Se repiten personajes (a destacar siempre el Koldo de Karra Elejalde), se repiten situaciones (algunas metidas con calzador), y se añaden masías catalanas y hipsters cosmopolitas, así como el tema de la independencia de Cataluña en una -nada disimulada- referencia a Goodbye Lenin, en el marco de un panorama actual que parece haber brindado en bandeja una ocasión inigualable para hablar de dicho tema, con sus consiguientes gags sobre la unidad de España.