El bipartito elimina las áreas creadas durante el anterior mandato y que estaban dirigidas en su mayoría por funcionarios procedentes de la Xunta
26 sep 2015 . Actualizado a las 05:00 h.El revolucionario organigrama de Diego Calvo apenas ha durado dos años. Aprobado por fases durante el mandato de mayoría del PP, la Diputación recupera ahora su vieja estructura con gente de la casa. Antes de tomar posesión, los miembros del bipartito que iban a coger las riendas del gobierno provincial anunciaron el derribo de este organigrama entre sus primeras medidas. Para la oposición y para buena parte de los trabajadores de Alférez Provisional era un esquema más caro y con intereses políticos. Ahora las nuevas áreas han sido eliminadas y varios de sus titulares han abandonado la Diputación.
Uno de ellos es Guillermo Grandío, funcionario de la Xunta que recibió el encargo de dirigir el área de Acción Territorial. En ella se incluía el servicio de Vías y Obras, Arquitectura y Gestión de planes, que ocupó por libre designación José Antonio Serantes, también funcionario de la administración autonómica.
También desde la Xunta había desembarcado Patricia Rodríguez para dirigir el departamento de Servicios Provinciales. El área de Personal y Organización correspondía a Jesús Loira, funcionario, este sí, de la Diputación y quien recibió el encargo de elaborar el organigrama reclamado por Diego Calvo.
Actualmente, los jefes de servicio -funcionarios de la Diputación-, son de nuevo los máximos responsables de sus respectivos departamentos.
Durante la creación de estas áreas se separaron los servicios de Patrimonio y Contratación. El jefe de servicio entonces, Luis Jaime Rodríguez, fue apartado de Contratación, departamento asignado a otro funcionario procedente de la Xunta. Rodríguez recurrió la medida ante los tribunales y el juzgado de lo contencioso administrativo número 1 de A Coruña le ha dado la razón en una sentencia reciente en la que acuerda dejar sin efecto la RPT en cuanto a la división de los servicios de Patrimonio y Contratación. Una vez que se segregaron ambos servicios, el portavoz entonces de la oposición, Salvador Fernández Moreda, denunció el abuso de los contratos sin publicidad, algo que se corrigió finalmente en los últimos meses de gobierno de Diego Calvo, quien defendió su esquema organizativo alegando, entre otros motivos, al apoyo de la mayoría de los sindicatos. No obstante, entre la plantilla del ente provincial escocían especialmente los elevados sueldos (una media de 60.000 euros) de los nuevos cargos.
Así, las consecuencias económicas son otra de las razones para volver a colocar los despachos como estaban hace dos años. No obstante, BNG y PSOE diferían bastante en el coste extra anual que suponía el plan Calvo. Mientras los nacionalistas estimaban el plus en 180.000 euros al año, los socialistas triplicaban la cifra disparándola a más de 600.000. Juntos en el gobierno, ambas fuerzas han rehecho números y han consensuado que el anterior organigrama suponía un plus de 215.000 euros al año.
Análisis polémico organigrama de la diputación