Presenta hoy, a las 19.30 horas en la librería Berbiriana, el libro «La sociedad que vaciaba úteros»
09 sep 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Irene Garzón Núñez (Avilés, 1977) presenta esta tarde, a las 19.30 horas en la librería Berbiriana, La sociedad que vaciaba úteros. Esta comadrona, que vive en Ourense, se convierte en novelista antes de asentarse en Londres, junto a su marido con el que gestiona un centro de terapias alternativas para la maternidad, y tras un periplo vital que le llevó a experimentar su propia doctrina pariendo a sus dos hijas en casa y tras lo que emprendió un viaje a Asia, donde ayudó a implantar la carrera de matronería en Bangladés.
-¿Qué pretende con el libro?
-El libro en sí es una novela, lo que cuento son siete historias de siete embarazadas: una hetero, una homosexual, una prostituta, una fumadora compulsiva, una adolescente, una con muchas pérdidas gestacionales y una madre sin pareja por decisión propia. Sus historias se intercalan con la historia principal y transcurren en un paritorio. Pretendo, a través del libro, que la gente tenga información veraz de lo que sucede en los hospitales, también cómo viven el embarazo otras personas. El fin es una preparación al parto, con base de una novela. Hay muchos libros de fisiología del parto y el embarazo, pero novela no había.
-¿Se ha avanzado mucho en cuanto al parto en casa?
-Se está avanzando mucho, cada vez se oye más sobre el tema y se ha creado ahora un comité de varias matronas españolas que trabajamos para que se incluya el parto en casa dentro de la Seguridad Social. Ya no hay tanta gente que lo ve como locura o un retraso, porque ya hay más que conoce alguien que lo ha hecho.
-¿Las familias sigue teniendo miedo a las complicaciones?
-De ello hablo en la novela, una de las embarazadas va a partir en casa y se explica, pero para resumirlo: no hay persona que se dedicara a un trabajo en el que las posibilidades de que alguien se muera sean altas. Las posibilidades de que a un bebé le pase algo en casa o en el hospital son las mismas, solo que las mujeres que paren en casa tienen unos resultados mejores en cuanto a recuperación. Los resultados son iguales, pero en casa el grado de intervencionismo es menor.
-¿Por qué entonces no está más extendido?
-Porque en las últimas seis décadas la mayoría de las mujeres ha parido en el hospital y cambiar el chip y deshacer esa idea es difícil. La gente asocia la reducción de muertes a acudir al hospital, pero pasa porque ya no hay hambruna, hay mejores condiciones higiénicas y un mayor seguimiento del embarazo.
-¿Cree que ha mejorado la apreciación social del embarazo y parto?
-Yo, el mayor problema que veo es que, en general, le hemos otorgado nuestros cuerpos a otros, y como vas a los controles médicos, a penas te preocupas del embarazo, parto o posparto, te preocupas de lo que le vas a dar a tu bebé después, de la habitación, del cochecito... Toda la información sobre el parto y las capacidades de decidir o el poder decir no a determinadas pruebas, la mayoría de la gente no se lo plantea. Mi novela es una crítica al sistema de hoy en día y a la sociedad, por dejar una cosa tan importante como es el control de nuestros cuerpos a personas ajenas a nosotros. En países más desarrollados esto sucede de forma diferente, las mujeres tienen más información. Yo, abogo por tener esa información y que cada mujer elija lo que quiera.