Un coruñés con problemas de movilidad recibe el apoyo vecinal para acabar en Dexo una nave con fin social y con la que quiere dar la vuelta al mundo
23 ago 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Carlos Miranda Osset está embarcado en la construcción de su sexto barco, un catamarán que pretende dedicar a la vela adaptada y con el que quiere dar la vuelta al mundo en un viaje solidario con el que quiere acercar la navegación a las personas con problemas de movilidad.
Este coruñés comenzó a construirlo en una finca de Dexo, casi finalizó un patín, pero aún tiene su compañero en la estructura, ya que su problema de espalda, que le resta equilibrio y le impide levantar pesos, le complica el finalizarlo. Ahora, explica, recibe el apoyo de varios vecinos de Oleiros para acabar esta labor, a la que no pone fecha de finalización.
«Lo estoy haciendo adaptado porque me apetece que las personas en silla de ruedas puedan navegar y, también, por una cuestión egoísta, porque si yo también me quedo en silla de ruedas podré disfrutarlo», explica este hombre de 55 años, que tiene en su currículo deportivo haber sido cuatro veces campeón gallego en cadete y snipe, subcampeón de España en cadete, cuarto de España y de Europa en snipe y ganador de un Príncipe de Asturias IMS regata y de una Vuelta a España a vela a dos en crucero. «Dejé de competir cuando no pude, por la enfermedad», comenta.
Relata que tiene experiencia en barcos adaptados, porque ya construyó uno para su anterior pareja, que iba en silla de ruedas, y también tiene en su currículo el haber realizado el diseño y construcción de un barco de vela de diez metros de eslora, otro de nueve veinte, y un catamarán de ocho por cuatro cincuenta de manga.
Este piloto de la marina mercante asegura que quiere dar independencia a las personas con minusvalía física y que les guste navegar, por lo que pretende donar la homologación, que obtendrá con la ayuda de un ingeniero naval, a una entidad que atienda a personas con problemas de movilidad. «Los barcos que se están haciendo adaptados optan por amarrar a los navegantes y yo estoy construyendo uno que permite que se desplacen. El catamarán permitirá una navegación tranquila, mantiene una horizontalidad y tiene despejada la cubierta», relata sobre un proyecto que comenzó a gestar en febrero del 2013. Tiene una invalidez total declarada hace seis meses y se marca como objetivo llevar un mensaje de esperanza y confraternidad a las personas que tienen un problema similar. «Si no estuviera mal físicamente, el catamarán estaría acabado en dos meses y comenzaría la aventura, pretendo ser como un embajador para otros colectivos a nivel internacional», comenta.
Mientras esto no se materializa, Carlos Miranda trabaja también en buscar editor para una novela que ha escrito, Hay mariposas en el espacio, una historia de ciencia ficción relacionada con el mar.
Financiar su operación
Su primer objetivo ahora, más allá de la construcción del catamarán de 7 metros de eslora por 3,85 de manga y de diseño propio, es conseguir el dinero para afrontar su operación en EE.UU. «Ya estoy operado dos veces de las vértebras y en España no me operan, pero hay una clínica de Los Ángeles que hace este tipo de intervenciones y me dicen que me pueden dejar bien. Me dan un 80 % de posibilidades de recuperación», apunta como la única vía alternativa que tiene, en estos momentos, a la parálisis.