La familia de una niña de dos años lleva cuatro días tras su querido «Cotito»
11 ago 2015 . Actualizado a las 11:12 h.Para Ana no es un peluche más. Cotito, un pequeño conejito multicolor, es su compañero inseparable. La cría, de dos años, duerme con él. Juega con él. Lo lleva a todas partes. El jueves pasado la familia de la pequeña paseaba por los jardines de Méndez Núñez. Cotito iba con ella. A la vuelta se dieron cuenta que el conejito no estaba. Miraron, mirando y volvieron a mirar. Pero Cotito no aparecía. Le dijeron, para calmarla, que se había ido de viaje. Que iba a volver. Y ahora intentan encontrarlo a toda costa.
«Estábamos caminando y la niña se quedó dormida en su cochecito», recordaba su madre ayer en el programa Voces de A Coruña de Radio Voz. «Suponemos que durante el trayecto se le cayó al suelo, sin que nadie se diese cuenta», añade. Estuvieron en los Cantones. Luego en los jardines de Méndez Núñez, recorriendo las casetas de la Feria del Libro y Mostrart. Y, por último, se fueron hacia Riazor por Juana de Vega, plaza de Lugo y Rubine. Después de rastrear la zona, Cotito no apareció.
Al llegar a casa, la hermana de Ana y su prima trazaron un plan. Como tenían muchas fotos de la cría con Cotito, hicieron una serie de carteles con dibujos del conejito en varios colores. Bajaron a la Feria del Libro y los distribuyeron por toda la zona. Surtió efecto. Cientos de personas vieron los carteles. «El primer día nos llamó el vigilante de la feria y nos mandó la foto de un peluche que había encontrado, pero no era él», señala la madre de Ana. «Luego otra gente nos dijo que habían visto a unos niños jugando con un peluche parecido. Y nos mandaron también un montón de fotos. La gente se interesó mucho, pero ninguno era Cotito», añade.
El hermano de «Coto»
Cotito recibe su nombre en calidad de hermano pequeño de Coto, el peluche favorito de la hermana de Ana. En nada, la cría se encariñó de él. Se convirtió en su amiguito del alma. «Por las noches pregunta por él y llora -dice su madre-. Por las mañanas lo primero que hace es buscarlo entre sus otros juguetes a ver si aparece. Le hemos dicho que se fue de vacaciones porque está siempre pegada a él, va con ella a todas partes».
La historia de Cotito recuerda a la de Orejitas, un osito de peluche que también se hizo célebre tras extraviarse en la Ciudad Vieja. Los padres de la dueña de Orejitas, la pequeña Inés que tenía dos años entonces, empapelaron en el 2011 la zona para buscarlo. Y lo lograron: una vecina que lo había encontrado por la calle se puso en contacto con ellos tras conocer el caso de La Voz. Final feliz.
Ahora habrá que ver qué sucede con Cotito. Los carteles, fotografiados y difundidos por móviles, han llegado a todos los puntos de la ciudad. Incluso el alcalde Xulio Ferreiro, que en estos momentos se encuentra de vacaciones fuera de la ciudad, se hizo eco de la búsqueda. Mientras tanto, Ana espera que el conejito retorne de su viaje. El que hizo por sorpresa, sin decirle nada.