Los Sin Miedo están de continua actualidad», sostiene José María Plaza (Burgos, 1964). Y no le falta razón ya que la última aventura ha sido llevarlos al teatro, en Madrid y en un espectáculo que dirige el propio Plaza que en 1995 quedó finalista del premio Edebé con su primer libro, No es crimen enamorarse. Desde entonces, «ha publicado más de 40 títulos, entre ellos Mi primer Quijote, un superventas traducido al coreano, árabe, chino y japonés», destacan sus editores. Es autor de cuatro antologías de poesía para niños y adolescentes.
-Intriga y terror, ¿es lo que piden los lectores jóvenes?
-Hace tiempo había aquella serie de Los cinco que tanto gustaba pero ahora no se hacía. Eso gusta mucho a los chicos y chicas: las aventuras de misterio y el terror en un escenario un poco lúgubre. El misterio es fundamental.
-¿Como ocurre en «La casa del fin del mundo»?
-Esa fue la primera aventura, cuando se pierden por la noche y ven una casa. Tuvo mucho éxito. El número siete es Al final de la Costa de la Muerte, una historia muy simple pero muy eficaz, con un mapa del tesoro y está lleno de lugares de esa zona por donde pasan Los Sin Miedo. Antes de hacer un libro voy a los escenarios y por eso estuve cuatro días en la «Costa de la Muerte». Además, ese libro tiene fotografías de los lugares.
-¿Y el éxito de la serie?
-La historia está contada por uno de ellos, de una manera clara, no se pierde en florituras y esto les anima a leer. Gracias a Los Sin Miedo hay escolares que se han aficionado a leer; tengo muchas cartas de ellos y esto me satisface mucho, incluso varios se han aficionado también a escribir.
-¿Y la aventura en China?
-Tienen que estar traducidos los diez libros antes del verano del 2016.
-¿Y el siguiente libro?
-He visto que debo tener una visión más internacional así que será una aventura en el Camino de Santiago que es una de las cosas españolas más conocidas en todo el mundo. La idea es que Los Sin Miedo hagan un recorrido de 31 etapas desde Roncesvalles. Este invierno lo recorrí en coche para ambientarme y O Cebreiro me llamó mucho la atención.