No se registraron incidencias en el primer día del año, que estuvo marcado por el frío
02 ene 2015 . Actualizado a las 05:00 h.El nuevo año llegó a A Coruña y a su área metropolitana sin sobresaltos, porque durante toda la madrugada y buena parte de las primeras horas del primer día del 2015 no hubo que lamentar sucesos importantes, ni riñas, ni peleas, e incluso reinó la tranquilidad en la unidad de urgencias del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña.
De hecho, los agentes del 092 tan solo tuvieron que interceder en dos peleas en la vía pública, y en dos agresiones entre parejas. Los policías también tuvieron que atender a dos personas que habían bebido con exceso, y el 061 auxilió a una persona afectada por intoxicación etílica.
A primera hora de la mañana, la Policía Local puso en marcha un dispositivo de control de tráfico en Alfonso Molina, en colaboración con la Guardia Civil. Se realizaron algo más de 425 controles y se denunciaron a 55 conductores.
Aunque no hubo sobresaltos, saltos y muchos dieron algunos para desprenderse del intenso frío que dio la bienvenida al 2015. La helada incluso hizo que la amistad y los buenos deseos para esta nueva etapa se diesen de forma más efusiva, «porque hoy sí que se agradece un buen abrazo, porque me congelo», decía una joven a sus compañeros cuando hacían cola, una larga cola para coger un taxi en el Obelisco. Al cerrar las discotecas fueron muchos los jóvenes que querían continuar charlando, y para ello optaban por ponerse al abrigo de algún portal. Una pareja incluso fue más previsora y se sentó en las escaleras de entrada a un edificio de Ramón y Cajal tapándose con una manta.
Pero los más calentaron sus cuerpos tomándose un café o un chocolate con churros en la zona de Cuatro Caminos, en la calle Real, en el Orzán o en las inmediaciones de la ronda de Outeiros y calle Barcelona.
También fueron muchos los que se refugiaron de la helada en los bares de la zona de San Roque de Afuera. «Menos mal que los tenemos ahí enfrente, porque este frío es insoportable», decía un grupito de jóvenes que salían de una conocida discoteca del entorno. «Te imaginas darnos un baño ahí. Mira que bueno está el mar», insinuó una de las chicas. «Calla loca, que ya me congelo con solamente pensarlo», le contestó el que parecía ser su novio. Aunque hubo atrevidos por la tarde que probaron el agua del Matadero, ante el asombro de los numerosos caminantes que se echaron al paseo. Por la plaza de Portugal y la avenida de Rubine el nuevo año fue recibido con confeti, porque miles de papelitos de colores estaban esparcidos por el suelo, al igual que en el Obelisco. De tranquilidad también se puede hablar en el Orzán. «No, no hubo más ruido que un fin de semana cualquiera, y creo que ni hubo peleas», señaló una vecina.