El regidor asegura que la ciudad «se ha convertido en una referencia en todos los foros»
31 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.Carlos Negreira (Río de Janeiro, 1960) pasa revista a un 2014 de vértigo. Recibe en su despacho, a la hora de comer, con decenas de carpetas repletas de papeles que ordena con mimo. Su agenda es frenética. Reuniones, visitas a los barrios, los compromisos del partido... Con la vista puesta en las municipales de mayo del 2015, «aunque aún no toca hablar de eso», asegura que «a este equipo, el trabajo no se le discute. Seguro que hemos cometido errores, pero peleamos cada segundo por una ciudad mejor».
-Hágame balance del 2014.
-No se trata de ser triunfalista, pero diría que se empiezan a ver los frutos de la racionalización de la gestión municipal. Lo más destacado es que La Coruña vuelve a liderar el noroeste español tras varios años de letargo. No lo digo yo. Lo dicen las cifras de resultados económicos, pero también el papel de la ciudad en los foros internacionales, en la Federación Española de Municipios, en el Arco Atlántico, en las Smart Cities... Es el resultado de tres años de intenso trabajo en el que hemos saneado las cuentas, puesto las bases de los proyectos del futuro y todo ello intentando no perder ni un segundo de vista las necesidades de los más desfavorecidos. También somos líderes en solidaridad.
-Póngase nota.
-No me corresponde a mí. Las notas las ponen los ciudadanos. Yo solo pongo todo el trabajo que puedo para conseguir que las cosas salgan bien.
-¿Y a sus concejales?
-Cada concejal lo ha dado todo. La nota es subjetiva e insisto que depende de los ciudadanos.
-¿Qué porcentaje de su programa electoral ha cumplido?
-Trazamos un proyecto que acaba en el 2020. Nos ha tocado cumplir las promesas incumplidas del PSOE y poner en marcha las nuestras en los peores años en cuanto a recursos económicos se refiere. Y en ese contexto, hemos conseguido un enorme equilibrio, que no haya coruñeses de primera y de segunda.
-La oposición le reprocha que solo ha acabado lo proyectado.
-Nadie en su sano juicio puede discutir el impulso decisivo que le hemos dado a las grandes infraestructuras. Cuando fui elegido alcalde, estaban paralizadas, sin fondos y en medio de un montón de problemas. Hoy, es la última Navidad en la que hablaremos de esos problemas en la tercera ronda, el puerto exterior o Alvedro. Y ahí están las grúas trabajando en Tabacos, el Chuac y en muchos otros proyectos. Por no hablar de la depuradora, que ha pasado de ser una infraestructura más a convertirse en un ejemplo de acuerdo medioambiental y de gestión con nuestros municipios vecinos.
-¿Cuál es su proyecto de futuro?
-Pues hemos ido poniendo las piedras de su base sin perder de vista la realidad del día a día, en un escenario de máxima limitación económica. Ahí están la cuarta ronda, el vial 18, la ampliación de Alfonso Molina o el desbloqueo de la estación intermodal, que será mucho más barata y funcional que la foto que se hicieron a toda prisa en la campaña electoral del 2011 Javier Losada y José Blanco y que, como dijimos entonces, no era más que una maqueta sin fondos.
-¿Ha descuidado los barrios para enterrar el dinero en la Marina?
-Ese es otro disparate de los mismos que decían que la autopista era una navallada a Galicia, de los que se oponían a la ampliación de Alfonso Molina para no retirar las palmeras. Yo creo que se equivocan, como lo hicieron cuando no supieron ver la utilidad del paseo marítimo y de muchas otras obras importantes para la ciudad.
-Pero la oposición habla de barrios de primera y de segunda.
-Mire, la demagogia es muy fácil de desmontar. Ahora, cada barrio sabe cuándo le va a tocar un repaso completo. Hemos puesto en marcha el plan RUA. Y también el más ambicioso plan de mantenimiento de nuestras calles en una apuesta decidida por la mejora de la calidad urbana y de vida de los vecinos en todos los barrios. Hemos sido pioneros en el plan de ascensores y ya estamos colocando rampas en zonas donde hay grandes desniveles y una población envejecida.
-¿Es usted sumiso a las órdenes del PP?
-Los que dicen eso deberían repasar lo que ocurre en sus casas. Lo que ha pasado en La Coruña es que la alianza entre las administraciones nos ha permitido resolver conflictos, encontrar puntos de entendimiento y configurar un plan inversor que desembocará en una ciudad abierta al mundo por tierra, mar y aire. El diálogo ha sido fructífero, porque nos ha privilegiado en las inversiones. Yo prefiero cambiar confrontación por colaboración.
-¿Son agua de borrajas Smart Coruña y Coruña futura?
-Dedicar un tiempo a pensar qué clase de ciudad queremos ser es imprescindible. Smart es un concepto innovador y La Coruña es pionera. En el siglo XIX, los que veían los primeros coches decían que eso no iba a ningún sitio. En esto es lo mismo. La Coruña fue una de las seis finalistas en la reciente feria de Barcelona. Estamos en la vanguardia.
-Pero los ciudadanos aún no pueden tocar nada real.
-Estamos desarrollando catorce proyectos que entrarán en servicio en los próximos meses y que nos convertirán en una ciudad más eficiente y permitirá a muchos vecinos beneficiarse de esos avances por su valor añadido.
-¿Servirán para paliar el problema del paro, que sigue siendo el principal en muchas casas?
-En esa batalla estamos muy implicados. Estas empresas de I+D+i generarán riqueza y empleo a medio y largo plazo. Pero en el día a día hemos tenido algunos éxitos que, a lo mejor, no se han destacado lo bastante.
-¿Cuáles?
-El más reciente es el de Alcoa. Hemos trabajado a todos los niveles para evitar que cuatrocientas personas se quedarán en la calle. Como lo hicimos con la fábrica de armas, ayudando a que siga en pie un icono industrial. Y también ha pasado más desapercibida de lo que pensaba la apuesta de Repsol por la ciudad tras firmar el pasado verano una inversión de más de 120 millones para los próximos años que apuntala el futuro de la refinería.
-¿De qué se arrepiente?
-(Largo silencio) Quizá, me hubiera gustado contar más con la oposición para sacar adelante algunos proyectos estratégicos. Para ser sincero, he echado de menos un poco más de colaboración, sobre todo porque tuvimos que poner solución a muchos problemas que nos generaron ellos en sus años de gobierno.
-¿Le ha defraudado la oposición?
-Siento que no han estado a la altura en algunos casos, que se han dedicado más a crispar que a aportar soluciones.
-¿Y de qué decisión se siente más orgulloso?
-Uf. (Otro gesto pensativo largo) Hemos hecho muchas cosas. Hemos apostado fuertemente por la atención a los niños y a los mayores. Una ciudad que cuida a sus mayores y a sus niños es una ciudad aliada con el respeto y la justicia social. Y ahí, sobre todo, destacaría la ordenanza de los ascensores, de la que se han beneficiado siete mil vecinos.
-¿Le preocupa el ofimático?
-Heredamos la mayor promoción inmobiliaria en la peor crisis, una bomba de relojería que estamos intentando controlar. 300 cooperativistas construyen allí su casa. Espero que todo salga bien con sentido común y orden.
-¿Y los desalojos?
-A nosotros nos ha tocado ejecutar una orden que dio el bipartito en el 2009 y que afectaba a 43 propietarios.
-Tampoco ha habido buenas noticias para el Conde de Fenosa.
-Ahí tenemos otro ejemplo de uno de esos múltiples problemas que, con su voto o con su firma, nos ha dejado Mar Barcón en urbanismo. Seguiremos peleando en busca de soluciones.
-En el 2010, le pregunté a Javier Losada si Zapatero era su peor enemigo. ¿Es Mariano Rajoy su mayor adversario?
-A Rajoy le ha tocado lidiar con la peor crisis de la España moderna y ha conseguido sacar al país a flote. Es cierto que algunas medidas no han sido del todo entendidas, pero ahí están los resultados. Sin el esfuerzo de Mariano Rajoy, hoy estaríamos intervenidos, en quiebra o mucho peor de lo que estamos.
CARLOS NEGREIRA SOUTo ALCALDE DE A CORUÑA
carrera hacia las urnas