Desarrolla un proyecto para prevenir embarazos prematuros en Ecuador
15 dic 2014 . Actualizado a las 04:00 h.Nació en Polonia y residió en Bélgica, entre otros muchos lugares del mundo, pero Roman Poznanski se encuentra actualmente desarrollando su labor con Tierra de Hombres en Ecuador. Acaba de visitar Galicia para explicar los avances alcanzados en los proyectos que la oenegé tiene activos en el país sudamericano y, sobre todo, para llamar la atención sobre lo que todavía queda por hacer, que es mucho: «Hay que explicar a la gente que apoya nuestros proyectos en qué se está invirtiendo su dinero», insiste en un perfecto castellano al que no afectan las 30 horas de avión que acumula en los últimos días.
-¿Cuál es su labor en Ecuador?
-Tenemos tres proyectos: uno de justicia juvenil, un programa de reintegración de adolescentes con antecedentes penales; otro de migración, contra la trata de niños indígenas; y un tercero de salud materno infantil, más concretamente un programa para luchar contra los embarazos prematuros. Es un problema muy importante, ya que una de cada cinco niñas tiene un hijo antes de llegar a la mayoría de edad. Estamos trabajando en una provincia donde se registran 3.120 embarazos prematuros al año de niñas menores de 18 años. Y de estas, una quinta parte son menores de catorce.
-Son cifras alarmantes.
-Y supone un problema de salud para la madre y para el hijo, además de un problema social. La mayoría abandonan sus estudios y eso las margina económicamente, lo que repercute en sus hijos y en su futuro. Y a esto hay que sumarle la problemática de género que se vive allí.
-Sorprende que esto ocurra en un país como Ecuador.
-Es un país de rango económico medio, pero con una bolsa de pobreza enorme. Existen unas diferencias sociales abismales. Están en una marcha forzada hacia el progreso en la que se quedan descolgados varios grupos de población, de modo que las diferencias sociales entre unos y otros son cada vez mayores. El progreso mal gestionado genera grandes brechas sociales. El gobierno está haciendo un gran esfuerzo, han conseguido instaurar un sistema educativo gratuito, una sanidad gratuita, servicios sociales... Pero lo han hecho de modo general, de modo que los casos con ciertas particularidades han quedado sin amparo. Tienen una gran deficiencia en su capacidad de organización del estado y en la propia sociedad civil. Es un país muy conservador, patriarcal, machista. El aborto es ilegal, incluso en caso de violación.
-¿Cuál es su objetivo allí?
-Lo ideal sería erradicar los embarazos prematuros, pero queremos al menos disminuir su incidencia apoyándonos en el estado, para que se haga cargo de estas mujeres. Y sobre todo trabajar en prevención. Cambiar los roles de género, desarrollar una nueva masculinidad sin machismo, potenciar el papel de la mujer, ampliar la comunicación entre ambos sexos de igual a igual y crear un nuevo modelo de entrada en la sexualidad. Pero no un modelo moralista, sino de respeto de su cuerpo y del cuerpo del otro, de asumir las consecuencias. Y sobre todo nos ocupamos de los niños, que son la parte más vulnerable. Queremos reinsertar a las madres a través de microempresas y, prioritariamente, dejando que vuelvan a estudiar.
-¿Y cómo lo consiguen?
-Hay una parte cultural individual y otra colectiva. Por eso es necesario generar cierta normalidad hacia el uso de preservativos, o desdramatizar el tema sexual, demonizado por alguna iglesia, lo que es contraproducente. Queremos coordinar todas las fuerzas que trabajan en esto, hacer más efectiva su labor.
Roman Poznanski Delegado de Tierra de Hombres en Ecuador