11 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.
La historia del Ofimático tiene tientes surrealistas ya desde su nombre, que no tiene mucho que ver con una zona residencial. De hecho, iba a ser otra cosa, un espacio para la construcción de edificios de oficinas y servicios que acabó convertido como polígono para desarrollar suelo urbanizable con un peligros sistema, el de compensación, el mismo que convierte en promotores a los propietarios y los obliga a asumir el coste proporcional de la urbanización. En plena burbuja parecía un negocio seguro, ya que cualquiera podría sacar beneficio vendiendo sus derechos, pero cuando se firmó el contrato, con el PSOE y el BNG en el gobierno, esta ya había estallado y se preveía el ambiente bélico que vendría después.