Una promoción que no contenta a nadie

La Voz

A CORUÑA

La historia del Ofimático va cobrando tintes de tragedia griega. Allí ha pasado de todo, y casi nada que realmente satisficiese a nadie.

Las imágenes de los últimos desahucios han dejado bien claro el drama que supone el desarrollo de esa zona para los vecinos que decidieron no irse. Pocos quedan por entregar las llaves, pero esos también sufrirán en sus carnes los rigores del urbanismo. El Ofimático iba a traer el maná y se convirtió en un problema mayúsculo para muchos.

Luz al final del túnel

Los promotores se encontraron con un sistema de urbanización que les obligaba a abrir la cartera en un momento en que esta se estaba quedando seca. Y sin muchas esperanzas de recuperar la inversión.

A la Xunta, propietaria de la mitad del terreno, tampoco le hace gracia, lógicamente, poner la mitad de los millones que cuesta desarrollar aquello. Y finalmente, los cooperativistas que pusieron dinero hace más de cuatro años para hacer allí sus casas, de haber sabido lo que se les venía encima, seguramente se lo hubieran ahorrado.

Los intentos por enderezar la situación no han llegado a mucho. Al menos los cooperativistas ven algo de luz al final del túnel. El resto de los implicados siguen viéndolo todo negro. Falta por ver cómo lo ven los jueces. Serán ellos, y no políticos ni urbanistas, los que, una vez más, decidan.