Transporte y competitividad real


La encuesta de Sondaxe que hoy publica La Voz demuestra una evidencia: que seis de cada diez vecinos del área coruñesa consultados considera insuficiente o totalmente insuficiente la oferta de transporte metropolitano existente en la comarca. Y eso que A Coruña ha sido pionera y otras ciudades, como Vigo, siguen discutiendo las cuantías de las aportaciones municipales en lugar de poner a funcionar un sistema que garantice la conectividad entre los vecinos.

A Coruña tiene muchos asuntos pendientes. Aparcado el tren de cercanías y el metro ligero -dos de las propuestas estelares del alcalde, Carlos Negreira, en sus campañas electorales del 2007 y el 2011- por la falta de disponibilidad presupuestaria, el bus ha ido ganando clientes, pero las quejas son las mismas: faltan rutas y frecuencias.

Hay casos que son especialmente sangrantes, toda vez que la trama urbana coruñesa es continua y rebasa las diversas lindes municipales. Por ejemplo, Meicende, el Burgo o Santa Cristina y Perillo, en Arteixo, Culleredo y Oleiros. Solo las fronteras de los ayuntamientos impiden prestar un servicio que los vecinos de los distintos municipios verían con buenos ojos y que, de facto, ya utilizan con un mayor grado de incomodidad para los usuarios.

Misteriosos intereses. Ni los alcaldes, Negreira, Carlos Calvelo, Julio Sacristán o Ángel García Seoane, de todas las sensibilidades políticas, han sido capaces de arañar más fondos de la Xunta. Ni tampoco, menos aún, de las concesionarias de las distintas rutas -urbanas e interurbanas-, más preocupados de obtener pequeñas ventajas para sus intereses privados que de defender las verdaderas necesidades de los ciudadanos en ese campo. Pocos elementos hay más importantes para la construcción metropolitana real que el transporte de sus habitantes.

El millón, a tiro en Alvedro. Mientras el transporte metropolitano sigue esperando ese acuerdo entre todo los operadores, el aeropuerto de Alvedro mantiene su espiral de crecimiento y, salvo tropiezo inesperado en los dos últimos meses del año, recuperará, al fin, la barrera del millón de pasajeros, cifra que no se recuerda desde el 2010. Los datos de ocupación de todas las rutas muestran que el potencial económico y turístico de Alvedro es un filón para las compañías. Y que, tal vez, es el momento de que el Ayuntamiento -y muchas otras instituciones directamente implicadas, como el Consorcio das Mariñas, la Cámara de Comercio o las asociaciones provinciales de Hostelería y Hospedaje, por ejemplo- se pongan manos a la obra para captar nuevas rutas y compañías que garanticen el crecimiento de las cifras de pasajeros de Alvedro.

La ampliación de la pista, que estará totalmente operativa a comienzos del próximo año, permitirá contar con naves de mayor capacidad. Pero el reto que afronta María Luisa Cid, concejala de Turismo, es diversificar el abanico de compañías. Y si el remanente del ahorro en las nuevas rutas del que presumió en la presentación de los presupuestos es cierta, quizá sea buen momento para utilizar ese superávit -y las posibles aportaciones del resto de organismos afectados por una infraestructura de interés supramunicipal- para pescar en el siempre complejo mundo de las aerolíneas. A la ciudad se le ha escapado en los últimos meses la Turkish y Air France, entre otras y por diferentes motivos. Pero su interés demuestra que hay mercado. Y, sobre todo, mucho potencial por explotar a corto plazo.

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