La urbanización Mesón da Auga, en Oleiros, recibe visitas nocturnas cada vez más frecuentes de estos animales, cuyo hábitat se está reduciendo
09 nov 2014 . Actualizado a las 05:00 h.Algunos vecinos han llegado a verlos por las noches, otros escuchan sus gruñidos desde la terraza o al asomarse a la ventana, pero de lo que todos los residentes en la urbanización Mesón da Auga de Oleiros son testigos es de los rastros que los jabalíes dejan en el parque de la urbanización, donde no hay césped que resista un hocico porcino en busca de comida. Mientras unos asumen con resignación o naturalidad la presencia de estos animales, que cada vez se aproximan más a la viviendas al reducirse su hábitat, otros advierten del riesgo de que su población aumente.
«Es un peligro si bajan chavales, porque los animales suelen venir sobre las nueve o las diez de la noche», asegura José Ramón Castelo, quien explica que, pese a que el área infantil está vallada, los jabalíes han sorteado el cierre y se internan igualmente en busca de alimento, una situación que ya han trasladado al Concello de Oleiros. Fuentes municipales precisaron que, si el perímetro ha resultado dañado, se reparará, pero descartaron que vaya a aumentarse la zona vallada para evitar las incursiones de los animales, que en ocasiones llegan también a la N-VI desde otros puntos, como ocurrió hace una semana con un ejemplar que fue atropellado en esta carretera, a la altura de la urbanización.
«Jabalíes ha habido siempre y no atacan a nadie, pero ellos tienen que comer», señala otra vecina de la urbanización, Alicia Parada, quien cree que la piara de la que forman parte los ejemplares que se aproximan a la zona residencial baja desde San Pedro de Nós. «Cada vez se construye más, aún con la crisis, y los van cercando», añade Parada, para quien el único riesgo que puede haber es para los perros si el jabalí siente amenaza para sus crías.