La cara coruñesa de la operación Zeta

La trama fue creada en la ciudad, salpicando a reconocidas personalidades


A Coruña / la voz

El «chiringuito de las subvenciones», como le llama la policía, empezó aquí. Por gente de aquí. Por personas conocidísimas en la ciudad que sobresalieron en su lucha por el bienestar de diferentes sectores económicos, por su lucha en favor de los desiguales y su empeño en cambiar a mejor las cosas. Esto era así hasta que la operación Zeta, la que investiga el Juzgado de Instrucción número 6 de A Coruña por una presunta trama de cursos fantasma, se cruzó en sus vidas. Puede que sean inocentes. Pero también puede que no lo sean. En eso está la jueza y la policía, en averiguar si es cierto o no que Gerardo Crespo, empresario del sector de la formación y de las entidades de ayuda al discapacitado, se juntó con el presidente de los autónomos, Eliseo Calviño; con el de los hosteleros; Héctor Cañete; con el responsable de formación del sindicato USO, Alfonso Ares; con el líder vecinal y funcionario de la Diputación Juan Chas; o con el ex alto cargo de Benestar Luis Álvarez Freijido, para repartirse a su antojo las ayudas o subvenciones que les daban las diferentes administraciones para la realización de cursos de formación que a veces no se hacían o se hacían mal. El grupo de delincuencia económica de la Policía dice tener pruebas más que suficientes para llevarlos al banquillo.

Gerardo Crespo. El cerebro, la persona que ideó la trama y la puso en marcha, según la jueza. Supuestamente, es el hombre que propuso y animó al resto a participar en una trama que consistía en que los demás solicitaban subvenciones para cursos de formación o fomento del empleo y lo contrataban a él -a sus empresas- para impartir las clases. Si les daban 100.000 euros en ayudas, por ejemplo, 70.000 eran para Crespo y 30.000 para los demás. Sus buenas amistades con políticos de todas las formaciones le sirvieron, supuestamente, para la obtención de dinero público. La jueza dice que pagaba los favores con regalos y con dinero a funcionarios o altos cargos. El mismo reconocía en una de sus cientos de llamadas grabadas por la policía que «así es la corrupción». Pero llegó el día -sostiene la policía- en que Crespo no se conformó con la trama de los cursos y pensó que si creaba sus propias entidades sin ánimo de lucro podría ganar mucho más dinero, pues ya no tendría que repartir las subvenciones entre sus amigos. Dicho y hecho. Fundó AED, asociación de ayuda a los minusválidos, o Fundefo, que se ocupaba del fomento del empleo. Y luego dio un paso más, al abrir delegaciones por todo el país. Pero con sedes y socios ficticios, según los investigadores. En aquellos años, del 2000 al 2009, pudo haber recibido más de 7 millones de euros solo de la Xunta. A eso habría que sumar el dinero que supuestamente se repartía con sus socios de la «organización», como le llamaba Eliseo Calviño. O las decenas de contratos que firmó con todas las comunidades autónomas. Ganaba mucho, pero así como entraba en la caja de Azetanet, su empresa matriz, también salía en pagar favores. Dice la jueza que concurría a los concursos públicos con varias de sus empresas con «la vista gorda» de los responsables políticos, que le otorgaban las ayudas con descaro. Se hallaron correos y mensajes en su ordenador que demuestran que se elaboraban los pliegos de condiciones a medida para que fuera él y no otro el adjudicatario. Un gran negocio que le estalló en las manos a finales del año 2010, cuando se le empezó a investigar y los que eran sus amigos dejaron de serlo. Los contratos menguaron hasta la nada y ya nadie le cogía el teléfono. Hoy clama por su inocencia y asegura que está en la más absoluta ruina económica. Sus empresas entraron en concurso.

Eliseo Calviño. El segundo de a bordo es el presidente de los autónomos gallegos (Caype). Propietario de varios locales de hostelería en A Coruña, es el hombre que más negocios hizo con Crespo, según afirma el grupo de delincuencia económica. Les iba de cine hasta que dos de sus ex empleadas, cansadas y alarmadas por lo que veían, decidieron presentarse en comisaría a finales del 2011 para contarlo todo. Gracias a esas denuncias, se supieron muchas cosas y llevaron a la jueza a poder decir de la misma: «Para esta instrucción queda acreditado la nula actividad asociativa de esta organización a lo largo del tiempo y el verdadero propósito de la misma, estar a la caza de la subvención pública», al tiempo que recalca que Caype, que carecía de actividad y de socios, entre el 2008 y el 2012 recibió cinco millones de euros del Estado. Aparte está el sueldo de 4.500 euros mensuales por ser presidente de Caype cuando los estatutos lo prohíben. De los pinchazos telefónicos dedujo la policía que aparte de enriquecerse con dinero público, intentó, supuestamente, un pelotazo con la venta de la sede de los autónomos. O que un hotel de lujo en Corcoesto de solo 17 habitaciones podría haber sido pagado en parte con dinero de la trama. O que su esposa cobraba por impartir cursos 26.675 euros -según el sumario-, «diez veces más» del salario habitual de los profesores. Solo entre el 2007 y el 2010, según la policía, Eliseo Calviño recibió más de millón y medio de euros de manos de Crespo como comisión.

Francisco Javier Pérez Bello. El colectivo, que estaba dirigido por Eliseo Calviño, tenía como secretario a otro imputado en la presunta organización: Francisco Javier Pérez Bello, dirigente de la Federación de Autónomos de Galicia (Feaga). Era tal el engaño que montaron, según la instrucción, que en mayo del 2008 celebraron una Asamblea General Extraordinaria de Caype a la que solo asistieron Calviño y Bello y se aprobaron un sueldo. Uno de 4.500 y el otro de 1.500 en concepto de asesor jurídico, «cuando jamás aparecía por ahí y los asuntos de tribunales eran encargados a un abogado externo». Curioso es el diálogo mantenido entre Crespo y Pérez Bello cuando ya se sabían investigados:

-Es la primera vez que me inspeccionan. Nunca me inspeccionaron los cursos. Pero tú, tranquilo -dice Gerardo Crespo-.

-Ya. Pero eso de que está el fiscal trabajando me pone muy nervioso. Si se pierde el dinero, pues se pierde, pero el tema del fiscal es terrible para todos... -?responde Pérez Bello-.

Pocos días después, el 26 de abril del 2012, Eliseo Calviño, presidente de los autónomos, le dice a Pérez Bello:

-La gente ha mentido como un cosaco. Si todo esto lo coge un juez con ganas de trabajar, es que desmonta todo de arriba a abajo.

-Sí que es cierto, la cosa puede acabar muy mal.

Héctor Cañete. Presidente de la Asociación Provincial de Hostelería y de la Confederación de Empresarios de Hostelería de Galicia (Cehosga). La primera recibió entre el 2007 y el 2013 un total de 1,6 millones de la Xunta para la elaboración de cursos y la segunda un montante de 2,8. Asegura la policía que este empresario de la hostelería se quedaba, supuestamente, con un 30?% del dinero público de los cursos de formación que le encargaba a Crespo. En el ordenador que la policía halló en Azetanet aparecen pagos de la caja B de la empresa a Héctor Cañete por un total de 300.000 euros. A veces recibía él los ingresos y otras el tesorero de la asociación, según la instrucción.

Juan Chas. Presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos Salvador de Madariaga y trabajador de la Diputación Provincial de A Coruña, recibía supuestamente sobres de dinero, según sostiene la policía en base a los pinchazos telefónicos, que refieren llamadas entre empleados de Crespo en las que comentan las ocasiones en los que quedaban con él en el portal de su casa para darle el dinero. ¿En base a qué? Según la instrucción, como pago por sus gestiones en la Diputación para otorgarle subvenciones. Fue de los pocos amigos de Crespo que no le dieron la espalda cuando estalló todo. Y de las llamadas intervenidas se interpreta por parte de la policía el tráfico de favores de la trama. Como cuando Chas se queja de que el alcalde no hizo nada por él para ascenderlo en la Diputación pese a que siempre estuvo colaborador con el partido. O cuando llamó a Crespo para criticar a Negreira: «No te apoya, con lo que tú diste al PP».

Alfonso Ares. Responsable de formación de USO. Solo de la caja B de Crespo salieron 13.000 euros hacia su bolsillo o del sindicato, según la policía. Pero no solo eso. El principal imputado en la trama también puso un coche -un Mazda- a disposición del sindicato.

Luis Álvarez Freijido. Fue delegado de Benestar en A Coruña y hasta esta semana director de área de Servizos Provinciais de la Diputación coruñesa, pues presentó su dimisión. De la caja B de Gerardo Crespo fueron a parar a él un total de 8.000 euros. Y en el despacho de la directora general de Azetanet se encontró una libreta en la que se podía leer: «Dar de alta a la mujer de Luis Álvarez Freijido como profesora y pagarle 6.000 euros».

María Ángeles de la Iglesia. Presidenta de la Federación Provincial de Asociaciones Comarcales de Empresarias y Profesionales y ex concejala socialista en la época de Francisco Vázquez, esta mujer recibió, según el grupo de delincuencia económica de la Policía, un total de 29.500 euros de la caja B de Crespo como comisiones.

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