La policía empieza a multar los coches mal aparcados en la Ciudad Vieja
27 ago 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Les avisaron durante días, hicieron oídos sordos y ahora tendrán que pagar una buena multa. Eso le ocurrió ayer a 31 conductores que dejaron sus coches en la Ciudad Vieja sin tener tarjeta de residente. Lo hicieron pese a los reiterados avisos de la Policía Local y el Ayuntamiento de que se acabó, de que el último «aparcamiento del románico» de Galicia ha cerrado, de que la Ciudad Vieja será para los peatones.
Nadie se podrá quejar de que el Ayuntamiento no advirtió a los conductores. Hace 26 días que se anunció la puesta en marcha del plan de peatonalización del barrio y se puso fecha a la aplicación de su primera fase: el 18 de agosto. A partir de ese día solo los residentes acreditados de la Ciudad Vieja podrían aparcar en la zona, mientras a los comerciantes se les daría un plazo de 30 minutos para carga y descarga.
Las autoridades municipales no solo avisaron, también fueron comprensivas. Anunciaron que darían a los conductores siete días más para adaptarse a la nueva normativa. Así que el día 18 y siguientes la Policía Local no multó, sino que se limitó a dejar avisos en los parabrisas de los coches aparcados sin permiso. No avisó una vez, lo hizo 1.200. Ese es el número de notificaciones que se repartieron entre los días 18 y 25, que también fue de tregua para los infractores y de distribución de más y más avisos.
A pesar de las advertencias, quizá algunos conductores creían que todo iba a seguir igual que siempre, pero ayer llegó la Policía Local y mandó parar, cumpliendo así con los plazos dados por el Ayuntamiento, que se ha mantenido firme en su planificación.
Los siguientes pasos del proyecto que impulsa la concejala de Movilidad, Begoña Freire, se aplicarán a principios del año que viene, cuando los avances en las obras de la Marina permitan cambiar los sentidos de circulación en varias calles del perímetro de la Ciudad Vieja.
De esa forma se podrá restringir el tráfico libre al perímetro exterior del barrio, mientras que solo los residentes podrán acceder en coche a las vías interiores.
El acceso se regulará mediante un sistema de cámaras que controlarán las matrículas de los coches que entren, de forma que se pueda sancionar de forma automática a los conductores que invadan las calles peatonalizadas sin el correspondiente permiso.
Si el plan se aplica con éxito, el casco histórico de A Coruña alcanzará al fin un grado de protección que en otras ciudades existe desde hace ya décadas.