Nadie se mete con el Mandeo

Toni Silva BETANZOS / LA VOZ

A CORUÑA

Esta semana se repitieron las habituales escenas de anegamiento en el Malecón de Betanzos.
Esta semana se repitieron las habituales escenas de anegamiento en el Malecón de Betanzos. Fotos: César Delgado< / span>

Estado, Xunta y Concello han dejado de lado a los damnificados por las riadas de Betanzos

18 ago 2014 . Actualizado a las 14:54 h.

Medio Betanzos se aupará mañana a sus lanchas para remontar el Mandeo hasta el campo de Os Caneiros. Es una de las tradiciones más celebradas por los vecinos desde hace casi cien años. Pero este río también ha convertido en costumbre los anegamientos en la zona del Malecón, uno de los episodios más sonrojantes para las administraciones, cada vez más adaptadas al mundo del 2.0, pero incapaces ante un problema más propio de la época de la revolución industrial.

A principios de esta semana el agua volvió a colarse bajo las puertas de varios vecinos de A Ribeira, y algunos negocios recordaron que necesitan más de una fregona en su almacén. Esta crecida no estaba prevista en el calendario, por eso sorprendió a todos, incluso a las autoridades municipales que llevaron con un día de retraso los rudimentarios pasos de madera a los portales afectados.

La pasividad de las administraciones se alimenta con el fatalismo de los vecinos afectados, una buena parte de los cuales considera inevitable los daños de las crecidas. La crisis es el segundo argumento. No hay dinero. Pero en Arteixo se está construyendo una piscina que cuesta tanto como las obras necesarias para minimizar los efectos de las crecidas en Betanzos. Ironías entre concellos. Unos gastan para disfrutar del agua lo que otros se ahorran en evitar sus daños.

Lo que más indigna a los residentes es saber que el plan para su solución lleva años redactado. Está firmado por Augas de Galicia y en mayo del 2011 entró en las dependencias del Ayuntamiento de Betanzos. No se trata de un proyecto de ingeniería a la altura de los diques holandeses, pero su desarrollo sí garantizaba una vida más tranquila para los vecinos del Malecón por apenas cuatro millones de euros, poco más que el coste del nuevo colegio de Betanzos. O lo que ha pagado el Concello en indemnizaciones urbanísticas.

El proyecto contempla la demolición de los muretes de mampostería junto al río Mandeo, así como los pavimentos peatonales y rodados en el paseo del Malecón, la plaza Enrique IV y la margen derecha del paseo. Prevé la ampliación del muro de hormigón coronado con una albardilla de granito de medio metro de ancho y con una cota de 5,75 metros de altura.

Colectores y bombeos

Además y, para evitar el efecto balsa que impide la salida del agua de lluvia, se proyecta la instalación de colectores de varios diámetros en diferentes tramos y con bombeos repartidos entre el Malecón y la plaza Enrique IV. El proyecto afecta al tramo comprendido entre A Ponte Vella y el puente de la avenida de A Coruña, en total, 750 metros.

No obstante, el proyecto envejece en un cajón, pese a que Augas de Galicia es conocedora del problema a tenor de los informes de inundaciones que recoge en su web, así como por las dos conversaciones con el alcalde de Betanzos, durante este mandato.

Pero lejos de llevar a cabo una solución eficaz, las inundaciones de Betanzos se han sumado al arsenal de armas arrojadizas entre las distintas fuerzas políticas. El senador socialista Javier Losada preguntó hace dos años en la Cámara Alta por los planes del Gobierno de Rajoy para evitar los daños de las crecidas. La respuesta sonó como una bola de tenis al resto: «Betanzos se encuentra en la cuenca intracomunitaria Galicia-Costa, donde la gestión del dominio público hidráulico corresponde a la comunidad autónoma». Dicho de otro modo, el Ejecutivo central se lavaba las manos con el agua del Mandeo, cuyas crecidas se esperan de nuevo para septiembre u octubre, con las conocidas lagarteiras. Volverán las fregonas en los negocios, los ladrillos para elevar el mobiliario de las casas y los improvisados pasos de madera en el portal.