Orozco no se amilanó por la lluvia

El cantante agradeció el respaldo cantando sus grandes éxitos


a coruña / la voz

Cuando pasaban veinte minutos de las diez, Orozco salió por fin al escenario ante una plaza abarrotada por fans de todas las edades. El concierto lo abrió con Temblando, uno de los temas de su ultimo disco, al tiempo que María Pita se teñía de verde con las potentes luces que iluminaban el recinto desde el escenario. El cantante, que no dejo de moverse de un lado al otro del escenario e invitó durante todo el concierto a palmear, logró animar a los fans aunque la anunciada lluvia acabó por llegar

Volver a empezar fue la banda sonora de las temidas gotas que, aunque no lograron vaciar del todo la plaza, sí facilitaron el ansiado acceso primera fila. Con Eres llegó la interpretación más sentida de todo el concierto, que Orozco dedicó a la «persona más importante de mi vida, que hoy no puede estar aquí».

Hubo que esperar a la octava canción para que sonase su tema más conocido, Devuélveme la vida, pero los fans no tardaron tanto en estallar de júbilo: mientras cantaba No hay más, el catalán se acercó a rozar las manos del público y, de paso, padeció él mismo la lluvia que llevaba media hora empapando a los asistentes. Era difícil evitar imaginarse si alguna de esas manos que rozó fue la de aquella novia coruñesa de la que tan buen recuerdo guarda.

«La lluvia no puede con nosotros» gritó antes de animarse a cantar Lo que tu quieras soy, y parece que los astros escucharon y, por fin, paró de llover. Las familias que se había resguardado bajo de los soportales volvieron a sumarse al público que, más entregado que nunca, gritaba eso de: «Sería capaz, de decir la verdad». Y así llegaron los momentos más intensos del concierto justo cuando parecía comenzar a perder intensidad. Botando y cantando hasta media noche, A Coruña se entregó a Orozco, que también cumplió con los habituales cumplidos a la ciudad. Después de los gritos reclamando que volviese a salir al escenario, la voz del coach se unió por última vez a la de los coruñeses con Estoy hecho de pedacitos de ti, incluida en su disco Diez y que Orozco cantó solo a la guitarra y dejando entrever sus raíces andaluzas. Y así, a quince minutos de la media noche, se apagaron definitivamente las luces del escenario y el catalán se despidió de la ciudad con un «¿Nos vemos por ahí luego en los bares o qué?».

Queda ya muy lejos aquel tiempo en el que Antonio Orozco tenía que pagar por cantar en los bares de L?Hospitalet. Catorce años y siete discos más tarde, el catalán consigue llenar cada concierto, incluso cuando la lluvia juega en su contra, y ha tardado apenas un día en lograr su último disco de Oro. Su papel de coach en La Voz lo acercó más al público, pero ya antes de su salto a la pequeña pantalla no eran pocos los que podían tararear canciones que ayer él no dudó en cantar para sus fans coruñeses.

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