Piden un año de cárcel por robar de un coche dos paquetes de pañuelos
09 jul 2014 . Actualizado a las 13:48 h.La carrera delictiva de Antonio M.?L. es más bien pobre. Como sus botines. El último fue de dos paquetes de pañuelos y el primero -Antonio solo robó dos veces en su vida- fue uno de aquellos radiocasetes de coche con forma de ladrillo y que sonaban como ídem. Por aquella vieja historia lo habían condenado en el 2007 a un año de prisión, pero como este chico carece de antecedentes y la pena era inferior a dos años, le permitieron seguir disfrutando de la libertad siempre y cuando no volviese a delinquir. Él prometió portarse bien. Durante dos meses fue un santo. Pero Antonio era drogadicto en aquellas fechas y mandó aquel juramento al infierno en la calle General San Martín. A plena luz del día, a las seis de la tarde del 9 de junio del 2007, el joven se apostó frente a un Opel Kadet aparcado en la mencionada vía. Disimuló lo justito mientras forzaba la cerradura. No lo hizo rápido porque este chico no es un lince de los bajos fondos y la apertura de una cerradura de automóvil se le pone tan cuesta arriba como la de una caja fuerte. Pero aquel día, Antonio se empeñó y finalmente pudo meterse dentro del coche. Solo al volante, podía haber hecho muchas cosas malas. Desde hacerle el puente -no sabe- a robarle el aparato de música, tal y como había hecho aquella vez que terminó siendo detenido por la policía. Tal vez por eso, por no volver a tentar a la suerte, lo único que cogió fueron dos paquetes de pañuelos.
Sorprendido
Ya cuando se iba del lugar con el botín metido en el bolsillo aparecieron unos familiares del dueño del coche, que habían sido testigos de como el chico había luchado con aquella cerradura. Le dieron el alto y lo sujetaron. No hizo falta ni gritarle. Antonio bajó la cabeza y esperó paciente y en silencio, sin abrir la boca, la llegada de una patrulla de la Policía Nacional. Le pusieron las esposas y se lo llevaron a comisaría. Luego el juez lo dejó en libertad a espera de juicio. Pero como la Justicia es a veces tan lenta como Antonio violentando cerraduras, este chico no ocupará el banquillo de los acusados por aquellos hechos hasta el próximo 18 de julio. Lo hará en el Juzgado de lo Penal número 2 y allí enfrente tendrá al fiscal, que le imputa un delito intentado de robo con fuerza en las cosas por el que pide que sea castigado con una pena de un año de prisión. Además, solicita que se le aplique el agravante de reincidente.
En cuanto al dueño del coche, este no reclama absolutamente nada al ladrón. Ni siquiera el valor de la cerradura de su automóvil, pues se la arregló un amigo. El retraso judicial podría librarlo de la cárcel.