La víctima recordó entre lágrimas que llegó a verse «en el túnel de la muerte»
26 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Muy derrumbada, pero alentada por muchos familiares y amigos que ayer la acompañaron a la Audiencia, la mujer que dice haber palpado la muerte a manos del hijo de su exmarido rememoró lo que le hizo este veinteañero sin parar un instante de llorar.
Declaró que mantenía una relación cordial con el hijo de su expareja tras separarse de su padre año y medio antes de los hechos. Pero a las 8 de la mañana del 16 de diciembre del 2012, ese mismo chico con el que jamás había discutido llamó a su puerta para pedirle que le dejase quedarse a dormir, pues le dijo que había discutido con sus padres. La mujer le dio entrada y subió a la habitación de invitados a hacerle la cama. «Fue cuando vino por la espalda y me tocó los pechos mientras me decía que iba a pagar todo el daño que le había hecho a su familia», recordó la víctima. Añadió que luego la obligó a ir al sofá y hasta allí la arrastró de los pelos, sin parar de amenazarla de muerte y de golpearla. Ya en la sala, intentó besarla. Y «eso me dio muchísimo asco. Y le mordí la lengua con todas mis fuerzas, llegando a pensar que se la arrancaría. Pero no fue así. Después de romperle un cenicero en la cabeza, según contó la víctima, le pidió que le hiciese una felación. «Que te la haga tu madre», le contestó ella justo antes de recibir más golpes, al tiempo que le decía: «Tengo debajo de mí a la que fue mujer de mi padre». El golpe del cenicero la dejó inconsciente y al despertar él seguía encima, tapándole la boca con un cojín y diciéndole que la iba a matar, preguntándole que cómo quería morir. «Le pedí por mi hija que no me matara y le prometí que si se iba, lo limpiaría todo y aquello que sucedió no se lo contaría a nadie. Él me dio la mano y me dijo, trato hecho. Y se fue», contó la víctima.
El acusado -el fiscal pide que se le condene a 9 años, mientras que la acusación particular, ejercida por Gutiérrez Aranguren, solicita 27- negó todos los hechos. Solo reconoció que había forcejeado con ella y que le había roto un cenicero en la frente, pero lo hizo «porque ella me besó primero». Y en respuesta la golpeó. Nunca lo había dicho hasta ayer porque, según aseguró, le daba vergüenza contar que la ex de su padre lo besó.