El tirón comercial del centro aminora el impacto de los centros comerciales

d. v. a coruña / la voz

A CORUÑA

Nuevas aperturas revitalizan la calle Real, que vuelve a resurgir

18 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

El tiempo ha dado la razón a las voces de alarma que se alzaron en A Coruña y comarca con la proliferación de centros comerciales en poco tiempo y en un momento en el que la «burbuja» de este tipo de áreas también se daba en otras ciudades de la comunidad, con lo que se restringía la posibilidad de atracción hacia otras localidades cercanas. Pasado el furor de las inauguraciones, el centro de la ciudad está volviendo a recuperar el auge comercial, aunque la crisis aún impida que su peso sea el que tuvo en el pasado.

Eso sí, el hecho de que hayan aparecido nuevas áreas comerciales en el propio centro, como es el caso de la plaza de Lugo, evita que se compensen todos los cierres que se habían producido en el Ensanche y la Pescadería. Sin embargo, zonas como la calle Real ha vivido en los últimos meses un resurgir. En estos momentos, únicamente cuenta con siete bajos sin actividad comercial, alguno incluso sin que exista la posibilidad de que se retome por decisión de sus dueños. Un par de ellos lucen en sus escaparates un envoltorio de galerías para resultar atractivos junto al cartel de «se alquila», como también sucede con otros de San Andrés, quizás una de las calles más castigadas. Allí, pese a que hubo un intento por humanizar el entorno, a base de decoración exterior, con el fin de evitar lo que se conoce como la teoría de las ventanas rotas del profesor Philip Zimbardo, no se logró una recuperación importante de la actividad comercial y muchos bajos continúan cerrados. Sin embargo, hay que reconocer que también allí se han producido renovaciones en algunos locales, sobre todo en la parte de la calle que ha sido acondicionada.

Distinto perfil

También ha cambiado el perfil de establecimientos que abren. Ahora, se apuesta por locales más pequeños, con unos productos menos exclusivos y enfocados a una clientela más modesta, más ajustados a las necesidades de una población que también han variado sus necesidades en los últimos años debido a la recesión.