Un regreso a Primera que sabe a gloria

Lionel Scaloni

A CORUÑA

Pasan los años y los kilómetros me separan de A Coruña, pero lo que no se distancia es mi corazón. Ayer fue un día especial porque el Dépor volvió a Primera División. Es cierto que hemos ganado muchas cosas: una Liga, Copas, estuvimos en una semifinal de la Champions... Pero los tiempos han cambiado y volver a Primera es ahora un éxito a la altura de aquellos.

Este equipo sigue teniendo una casta que sabe sacar cuando hace falta. Ayer, aunque todo estaba a favor, no era fácil. Llevaban muchas semanas sin ganar y la presión podía llegar a hacer mella en los futbolistas. Pero no fue así. Los blanquiazules fueron, otra vez, los blanquiazules. Y nos encandilaron a todos.

El equipo ha realizado esta temporada un esfuerzo máximo. Los que somos futbolistas sabemos lo que es luchar con presión, en ocasiones con problemas en el club y sabemos que a veces hay quien arroja la toalla. Estos jugadores no. Supieron sobreponerse a todo y a todos para lograr algo que sabían que para el club era vital: regresar a Primera División.

Ya son dos las campañas que en los últimos años ha pasado en ese pequeño infierno que supone la Segunda, pero con el apoyo de la afición han sabido salir pronto. Ahora, hay que hacer las cosas con sentido para que no vuelva a suceder.

A Coruña se merece estar en la máxima categoría, porque ha sabido readaptarse a la situación de no estar luchando por títulos, sin dejar ni un momento al equipo de lado.

Me hubiera gustado poder estar ahí ayer para festejar con todos, pero que nadie dude que viví el éxito a miles de kilómetros pero como si estuviera ahí.

Me acordé mucho de los amigos que tengo en A Coruña. De los que no son deportistas y de los futbolistas. De Lux, compatriota y gran tipo, una de las claves de que el Deportivo hubiera logrado el ascenso. Cómo no, también de Manuel Pablo, quien podría haber vivido su último partido en Riazor. E imaginé lo que sintieron y me imaginé yo ahí, dando la vuelta al campo. Y en Cuatro Caminos, con todos esos miles de aficionados gritando y lanzando las bufandas al viento.

Repito que es cierto que lo conseguido ayer no fue un título de Liga, ni una Copa, ni siquiera una Supercopa, pero a todos los que de una manera u otra somos deportivistas y vivimos el Deportivo como si fuera nuestro, nos supo a gloria. El primer paso, que era ascender, está dado, ahora a quedarse muchos años en Primera. Forza Dépor.