La primitiva procesión de Ramos

Xosé Alfeirán

A CORUÑA

CÉSAR DELGADO

Hasta el siglo XVI todos los feligreses portaban cruces

27 abr 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Era una ceremonia muy antigua. No sabemos cuándo fue introducida en A Coruña, pero sí conocemos que se mantuvo viva en la ciudad hasta el siglo XVI. Su origen más remoto está en Jerusalén y en Europa se conoció gracias al testimonio de una mujer galaico-romana: Egeria. Nacida en la provincia romana de la Gallaecia, en un lugar hoy aún desconocido de la costa occidental del mar océano, realizó un largo viaje, entre los años 381 y 384, para visitar los lugares sagrados del cristianismo en Oriente. De su viaje dejó por escrito un relato minucioso -del que se conserva una gran parte­- que nos permite conocer el mundo romano y las costumbres del cristianismo de su época ya que, además de indicar las etapas de su itinerario y los sitios que visitó, describe los ritos y las ceremonias litúrgicas que se realizaban en Jerusalén.

A Egeria le debemos la primera narración de la procesión del Domingo de Ramos. Se trataba de una ceremonia colectiva de todo el pueblo de Jerusalén que, con su obispo a la cabeza, recorría -por la tarde, a pie, con palmas y ramas de olivo, y cantando himnos y antífonas- diversos lugares de la ciudad desde el monte de los Olivos hasta el recinto religioso formado por el atrio de la Cruz, donde estaba la roca del Calvario, y el templo de la Anástasis, que cubría la gruta del sepulcro de Jesús; la procesión terminaba con la oración delante de la Cruz situada en dicho atrio. No se sabe exactamente cuando este rito paso a Occidente, pero ya estaba muy extendido en el siglo VII. Mucho más tarde se fueron introduciendo, a partir del siglo X, cruces en la procesión para evocar el sacrificio de Cristo y, desde finales del XII, la imagen de Jesús montado en la borriquilla.

Gracias a la labor investigadora de don Ismael Velo conocemos unos escasos datos que nos hablan de esta antigua procesión en A Coruña. Todos los feligreses se reunían el Domingo de Ramos en las distintas iglesias medievales existentes en la ciudad (Santiago, Santa María, Santo Tomás -estaba aproximadamente donde hoy está el cuartel de Atocha-, San Jorge- situada donde hoy se levanta el Teatro Rosalía de Castro- y San Nicolás) para después, con sus curas al frente y llevando cruces, dirigirse en procesión a la ermita de la Santa Cruz o de las Cruces donde se leía el Evangelio y se escuchaba el sermón, retornando luego a sus iglesias.

Los cambios de sensibilidad religiosa acontecidos en el siglo XVI y relacionados con el proceso de Reforma protestante y Contrarreforma católica provocaron el decaimiento de esta procesión.

En el año 1596, las autoridades eclesiásticas se vieron obligadas a recordar la obligación de realizarla bajo pena de excomunión y multas, de mil maravedís para los curas y de dos reales para los feligreses, ya que, desde hacía poco tiempo, estos no la querían hacer.

A pesar de los anatemas, la procesión colectiva del Domingo de Ramos coruñés desaparecería a comienzos del siglo XVII. Pero ¿dónde estaba y qué fue de la antigua ermita de la Santa Cruz? Esa es otra historia.

En 1596, la Iglesia amenazó con excomulgar

a quien no celebrase el desfile