La mitad de los accidentes de tráfico se producen en 7 calles de la ciudad

alberto mahía A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

Uno de cada diez siniestros se registran en los cruces de la ronda de Outeiro

09 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

La ronda de Outeiro, por grande y concurrida, es la vía coruñesa en la que se producen más accidentes de tráfico. Tal es así, que uno de cada diez siniestros ocurren en ese largo tramo que empieza en la avenida del Ejército y muere cuatro kilómetros y medio más allá, en los Rosales. De las 748 colisiones que hubo el año pasado (dos al día), 85 ocurrieron ahí. Le siguen muy de cerca Alfonso Molina (48) y la avenida de Finisterre (56). Menos accidentadas son la ronda de Nelle (39), Juan Flórez (35), avenida de Arteixo (36) y Barrié de la Maza (20).

Estas vías concentran casi la mitad de los accidentes que ocurren en A Coruña (44 %). La razón no es otra que la densidad de tráfico que soportan, pues son las principales arterias de la ciudad y que registran mayor media de velocidad.

Son además esas calles las que soportan la mayoría de los puntos negros, esos lugares, curvas o cruces que donde se producen choques o salidas de vía cada dos por tres.

Curva del Proa. El mejor ejemplo es la conocida como curva del Proa, por la que se accede de Alfonso Molina a Matogrande. Antes de que Fomento la arreglara, habilitando un nuevo carril y mejorando el asfalto, a finales del año pasado, se llegaron a producir cinco accidentes con vuelco en una semana. Hoy por hoy, tras la reforma del vial, ha dejado de ser un punto problemático. Otra cosa es el caos de tráfico que se forma a las horas de entrada y salida de Pocomaco o cuando hay algún acto o concierto en el Coliseo.

Curva del barco de Alfonso Molina. No han sido pocos los coches que se han empotrado contra el barco instalado en la entrada a la ciudad. La lluvia y la alta velocidad siempre se llevan la culpa.

Palavea. El punto más accidentado de la salida de la ciudad se encuentra en Alfonso Molina, a la altura de Palavea, justo donde confluye con el vial de acceso al Portazgo o Alcampo. La policía lo achaca a alta velocidad. También es conflictivo el acceso al vial de cambio de dirección a la altura del colegio Peñarredonda, justo debajo del puente de la autopista, donde se concentra gran número de salidas de vía.

Los cruces de la roda de Outeiro. Los lugares donde más accidentes se producen en esta vía de 4,5 kilómetros son en los cruces de Pérez Ardá, San Cristóbal, los Mallos, avenida de Arteixo y avenida de Finisterre. Todos están regulados con semáforos y son puntos de enorme congestión de tráfico.

Carretera de Eirís. Una vía muy problemática en cuanto a atropellos, más que a colisiones entre vehículos. La regulación semafórica redujo sensiblemente la accidentabilidad.

Ronda de Nelle con Villa de Negreira. Hasta hace dos años, el cruce estaba regulado con semáforos y se producían numerosos accidentes. Desde entonces, con la instalación de una rotonda, disminuyó la siniestralidad.

Juan Flórez. La mayoría de los accidentes son por alcance y rara vez se producen heridos. Muchos de ellos se deben a la doble fila, que deja esta calle de tres carriles, en muchas ocasiones, con solo uno.

San Andrés. Sin que se produzcan graves accidentes, el problema de esta vía son los atropellos.

Plaza de Orense. Es uno de los puntos donde el atasco es prácticamente diario al confluir importantes vías.

Curva del tanatorio. En la avenida de A Pasaxe hay -o había- dos puntos negros. El primero, a la altura de Jesuitas en dirección entrada. Muchos conductores lo achacan al verdín del asfalto y la congestión de tráfico que se produce en las horas de entrada y salida del colegio. Pero si hubo un lugar trágico en esta ciudad en los últimos años ese fue el de la curva del tanatorio Servisa, donde el año pasado murió un matrimonio arrollado por un coche. Desde entonces, no ha habido que lamentar más muertes o heridos graves. Fomento, que siempre culpó a la alta velocidad en la zona, asfaltó la curva a finales del año pasado y terminaron los accidentes.

Túnel de la avenida del Ejército. Tanto de entrada como de salida. Los vuelcos son constantes en la zona. El dato positivo es la sensible disminución de accidentes en la curva de Casablanca, donde hasta hace dos años se producían casi a diario debido a la alta velocidad, principalmente. Hoy, la mayoría ocurre en la salida del túnel a la altura de la gasolinera.

Ramón y Cajal. El punto más peligroso está en el cruce con la avenida del Ejército, frente a la Casa del Mar, donde las colisiones suelen acabar casi siempre con heridos. En el resto de la calle, los daños rara vez pasan de materiales.

Barrié de la Maza. No se trata de una vía conflictiva. La conflictividad suele llegar por la noche y por la alta velocidad de muchos conductores.

Linares Rivas. A la altura de la Palloza se produjeron en los últimos años graves accidentes, casi siempre por velocidad o por no respetar los semáforos.

Plaza de Pontevedra. Muchos accidentes, pero casi siempre de escasa importancia.