El nuevo PMUS costó 450.000 euros, pero adolece de plazos, costes y medidas concretas
02 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Fiel a un estilo de comunicación basado en retener la información sin un motivo justificado, el que ya empleó con la auditoría de Nostián, el gobierno local mantiene bajo llave el nuevo Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS). El documento fue «presentado» por el alcalde el miércoles, pero solo un resumen general. El plan pagado con fondos públicos espera en algún cajón, mientras desde María Pita se emiten comunicados que desvelan algunos detalles parciales e incluyen incoherencias como anunciar «trece medidas» para mejorar la movilidad sin especificar en absoluto en qué consistirán.
¿Cuánto ha costado?
La redacción del plan llevó casi tres años y ha costado 450.000 euros, casi 75 millones de pesetas. El anterior plan del bipartito, que ha sido desechado, costó la tercera parte, 150.000 euros.
¿Cómo se financiará?
El gobierno calcula que todas las medidas previstas en el documento costarán veinte millones, pero no ha explicado de dónde saldrá el dinero ni qué calendario de gastos tiene previsto.
¿Cuándo se aplicará?
Según el gobierno, las primeras medidas se implantarán este año y las últimas finalizarán dentro de una década, en el 2024.
¿Cómo se implantará?
El plan consta de 68 medidas, 35 de las cuales podrían aplicarse a corto plazo (en los próximos dos años). Pero por ahora no se ha especificado ni cuántas ni cuándo se pondrán en marcha.
¿Para qué servirá?
Según el gobierno, su aplicación permitirá a diez años vista reducir el uso del coche privado en un 12 % y aumentar los traslados a pie en un 3 %, en transporte público en un 5 % y en bicicleta en otro 3 %. En el área metropolitana, según sus estimaciones, los viajes en coche privado caerían un 20 % y el uso del bus crecería un 16 %. Esos porcentajes aparecen en el resumen ejecutivo del plan, pero no figura ninguna explicación sobre cómo se han calculado.
¿Cómo beneficiará a los peatones y ciclistas?
El plan quiere convertir a los peatones en «protagonistas» de la ciudad mediante una red de «itinerarios peatonales» con señalización específica, pero por ahora no se sabe cuánto costarán ni en que plazo estarán listos. Lo mismo ocurre con la malla de rutas ciclistas. Sí figuran al menos mapas que indican las calles en las que se implantarían esos sistemas, además de numerosas medidas muy poco concretas de las que valdrían como ejemplo la «MP4 Regulación de espacios peatonales: regular las zonas peatonales con una ordenanza específica»; o la «MC4 Potenciar Bicicoruña: continuar mejorando el servicio de préstamo de bicis». Sin que se concrete ni un detalle del posible texto de la normativa o de cómo se pretende mejorar el servicio.
¿Qué pasará con el bus?
La medida estrella que ha vendido el gobierno es la nueva tarjeta Millennium, que «fallará menos» y será «única»; algo con lo que cuentan numerosas ciudades del país desde hace años. Que se sepa, el plan no incluye un nuevo mapa de rutas ni de paradas, ni dentro de la ciudad ni con el área metropolitana. Sí se cita la prometida tarifa plana, pero solo eso. No se explica ni cómo se implantará ni cuándo. También se propone estudiar un posible carril preferente para transporte público en la avenida Alfonso Molina, pero no en el centro urbano.
¿Qué le falta al plan?
La ausencia más llamativa es la desaparición en el proyecto del metro ligero, una promesa electoral del PP, y de una propuesta para el ferrocarril. El plan se limita a señalar la necesidad de hacer un «estudio de una línea ferroviaria de cercanías». Lo mismo ocurre con el autobús. También se habla de un plan de aparcamientos disuasorios, pero por ahora no se sabe ni dónde ni cuándo estarán listos. También se desconoce cómo se limitará el tráfico en la Ciudad Vieja, solo que se hará de manera «gradual» y antes de dos años.
¿Qué dice la oposición?
PSOE, BNG y EU han criticado el plan y la decisión del gobierno de no hacerlo público por ahora. Los socialistas consideran que se han perdido tres años y el Bloque advierte que no reducirá el uso del vehículo privado. Aunque el PP ha insistido en que quiere el máximo consenso para el plan, la oposición aun no lo ha podido ver.