Cientos de personas desafiaron la lluvia, el frío y el viento para seguir desde el paseo marítimo la enésima ciclogénesis, que dejó lo peor para la noche
10 feb 2014 . Actualizado a las 15:14 h.Fue un domingo de perros. Llovió, sopló el viento e hizo mucho frío. Pero durante el día, se podía soportar. Porque la enésima ciclogénesis que vino con el nombre de «Stephani» dejó lo peor para la noche. Pero antes fue un espectáculo que no se lo quiso perder casi nadie. El paseo marítimo se llenó de gente asombrada por el estado del mar, con olas que llegaron a los 10 metros, lo que obligó a decretar la alerta naranja.
El responsable de Seguridad, Carlos Touriñán, preveía que lo peor llegaría sobre las dos de la madrugada, cuando el viento, que durante el día soplaba del sur, cambió a norte. Ante lo que se esperaba, las autoridades desplegaron un dispositivo de prevención y alerta en toda la ciudad, con el cierre de parques y jardines, así como con el acordonamiento de la zona costera y la interrupción del tráfico en el paseo marítimo a su paso por las playas de Riazor y Orzán, donde el agua se esperaba que volviese a bañar el asfalto.
Pese a todo, la ciclogénesis no causó apenas destrozos durante el día. Dejó pequeñas incidencias, como cornisas con peligro de caída, vayas que salieron volando o numerosos charcos en toda la ciudad. Nada extraordinario o de lo que ya no estén acostumbrados los coruñeses después de varias semanas encadenando fuertes temporales que ya dejaron poca cosa que destrozar o destruir.
Lo peor del día se lo llevó un establecimiento de Betanzos, el hotel Galeras, que sufrió una importante inundación en el aparcamiento del edificio, en el segundo bajo rasante. Los bomberos de Betanzos tuvieron que trabajar por la tarde a destajo para retirar el agua del garaje.
En el resto de la comarca, pese al día de frío y lluvia, no se registraron graves incidencias. Solo pequeños daños.