Estudian medidas para dar con los autores y recuperar la tranquilidad
09 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Los vecinos de un inmueble de O Temple llevan varios meses sin poder conciliar el sueño. Los actos de incivismo son continuos. Raro es el día que no se despiertan por el sonido del telefonillo a altas horas de la mañana o por golpes en los muros del edificio. Pero no solo eso. Los actos vandálicos han llegado hasta el garaje comunitario de este bloque de viviendas sito en la calle Otero Pedraio, donde han aparecido varios coches completamente rayados. También es frecuente que los vecinos compartan el ascensor con restos de orín o de productos de higiene íntima femenina, o que las defecaciones de perro campen a sus anchas por el cañón de las escaleras.
Este tipo de actuaciones estuvo a punto de causar en alguna ocasión graves daños físicos a algún vecino, como un día en el que uno de ellos fue salpicado con lejía que alguien le había arrojado desde el patio. Si bien los únicas consecuencias de esa acción fueron las manchas que la lejía ocasionó en su ropa, el daño psicológico de este ataque es mucho más serio. De hecho los vecinos, en su mayoría propietarios que llevan en el edificio desde que se construyó en el año 2004, están ya cansados de esta situación y reconocen que hasta les cuesta conciliar el sueño. En este sentido, tienen previsto reunirse en los próximos días para dilucidar qué acciones emprender para atajar estas conductas y devolver la tranquilidad a un vecindario hasta hace poco tiempo convencional.
Posibles medidas
Una de las medidas que proponen los vecinos es la instalación de cámaras de videovigilancia en zonas comunes, como el portal de la vivienda, donde el videoportero ya ha sufrido los efectos de los incívicos, o en el garaje. Otros, como medida cautelar, han decidido no aparcar allí sus vehículos. Temen que el suyo pueda ser el siguiente en aparecer rayado. No acaban de entender cómo se pueden producir estos daños, incluso hay a quien le ronda ya por la cabeza que pueda ser «alguien de dentro». El whatsapp se ha convertido en su principal herramienta para tratar de dar con el o los causantes. «Ya hemos llamado a la Policía varias veces, pero como son acciones que, o se les coge in fraganti o nada, poco podemos hacer», apuntan los vecinos, entre los que la desesperación se extiende a medida que pasa el tiempo sin hallar culpables.