Cierre entre lamentos y críticas

Fernando Molezún A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

PACO RODRÍGUEZ

Políticos y comerciantes valoran el cese de negocio del centro comercial

22 ene 2014 . Actualizado a las 14:04 h.

El cierre inminente de Dolce Vita ha provocado reacciones muy dispares entre la clase política y comercial de la ciudad. La tónica general ante el cese definitivo de negocio ha sido la de lamentar los empleos que se pierden, aunque también hay alguna crítica. La concejala de Empleo y Empresa, Luisa Cid, afirmó que «siempre es una mala noticia hablar de un cierre de un negocio, pero lo que más lamentamos es la pérdida de puestos de trabajo que generará».

Los grupos de la oposición hicieron también sus valoraciones respecto al cierre del centro comercial. Así, en el PSOE lamentan la noticia, que ven como una «constatación de que la dureza de la crisis golpea por igual al pequeño y al gran comercio». Además, instan a la empresa gestora del centro, al Ayuntamiento y a la propia Xunta a que trabajen conjuntamente en busca de alternativas que permitan salvar los empleos y evitar así en la medida de lo posible lo que califican como «otro duro golpe para el comercio de la ciudad».

El grupo municipal del BNG carga contra el origen del centro al valorar el cierre como «unha consecuencia natural dunha equivocada política urbanística e económica centrada no deseño da cidade como un gran shopping center», algo que, aseguran, jugó siempre «en detrimento do pequeno e mediano comercio de barrio».

Y desde Esquerda Unida insisten en una idea ya propuesta en su momento, como es la de dar uso a las instalaciones de Dolce Vita como sede del Servicio Integral de Apoyo Municipal a Emprendedores. Para conseguir esa nueva dedicación, proponen un convenio de colaboración entre el Ayuntamiento y la gerencia del centro comercial, con el objetivo de «dar cobertura a centos de emprendedores e xerar miles de postos de traballo sen apenas custe, xa que o servizo se realizaría con persoal e medios municipais».

Muerte anunciada

El sector del comercio hizo también su propia lectura del cierre. Para el presidente de la Federación Provincial de Comercio, Miguel Agromayor, se trata de «una muerte anunciada, y probablemente no será la única. Hace cinco años ya dije que con el tiempo quedarían la mitad de centros comerciales».

Tampoco provocó sorpresa la noticia en la Federación Unión de Comercios Coruñesa, cuyo presidente, Adolfo López, compara con «el cuento de la lechera. Era previsible. Se construyeron tantas superficies comerciales que ni siquiera prosperarían en época de bonanza económica, siempre siguiendo intereses inmobiliarios y no comerciales», apunta, y añade, desde una perspectiva constructiva, que la llegada de las grandes superficies «nos obligaron a los pequeños comerciantes a renovarnos y mejorar».