En el año 1875 se estableció la primera capilla evangélica
12 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.No lo tuvieron fácil. Además de las dificultades legales padecieron la intolerancia y la incomprensión. La historia de los protestantes en A Coruña es muy poco conocida y está plagada de dificultades.
La presencia inicial de pastores protestantes en la ciudad está vinculada con la labor esporádica realizada por colportores o vendedores ambulantes de biblias. El primero y más famoso sería el misionero inglés George Henry Borrow (popularmente conocido como Jorgito, el inglés), que estuvo en A Coruña en 1837. Pero la fundación de una comunidad evangélica estable no se produjo hasta 1875 y sus inicios, aquí y en gran parte de la Galicia costera, están vinculados con la predicación de los pastores Thomas Blamire, James Wigstone, George Chesterman y George Spooner. Fue el 20 de julio de ese año cuando se abrió el primer local o capilla evangélica de Galicia; estaba en el bajo de una casa situada en lo que hoy es la plaza Pontevedra, esquina con la calle Teresa Herrera.
La Constitución conservadora de 1876, promulgada tras la restauración de la monarquía borbónica con el rey Alfonso XII, establecía que el catolicismo era la religión del Estado, prohibía las ceremonias públicas de cualquiera otra religión, pero reconocía el derecho de los españoles a la libertad de conciencia y a practicar el culto privado. Con estas limitaciones, los pastores protestantes realizaron sus campañas de evangelización utilizando fundamentalmente las visitas a domicilio, las lecturas y los cánticos evangélicos en sus capillas y la instrucción bíblica para niños en sus escuelas dominicales. Poco a poco fueron consiguiendo sus primeros prosélitos que serían bautizados por inmersión en las aguas del Orzán. También extendieron su actuación por los concellos vecinos. Así en 1877 ya están establecidos en la parroquia de Loureda en Arteixo, donde también dispondrán, a partir de 1885, de un pequeño cementerio que aún se conserva en la actualidad.
Apedrear la capilla
Su presencia y su celo predicador fueron recibidos con hostilidad por parte de la población y del clero local. La prensa, de vez en cuando, recogía en sus páginas los ataques que padecían. Por esas noticias sabemos que a finales de 1882 era frecuente que en los días festivos y durante la celebración de sus ceremonias religiosas, grupos de niños y de mujeres fueran a apedrear la capilla protestante coruñesa, vociferando groseros insultos a los evangélicos allí reunidos. También conocemos algunos episodios de la persecución que sufrieron en Loureda. Así a comienzos de 1888 el cura párroco, Jesús Martínez, atacó violentamente a los pastores protestantes que desde A Coruña se adentraban en «su parroquia»: a uno le disparó un tiro con su revólver y, dos meses después, a otro, a Thomas Wilkes, lo intentó atropellar con su caballo, golpeándole en la cabeza. Y en octubre de 1888 varios vecinos de Arteixo fueron detenidos por profanar el cementerio evangélico, donde ya estaban enterradas dos personas. Esta misma hostilidad continuaría en los años sucesivos.