Su última comedia, «La gran revancha», se estrenó en EE. UU.
26 dic 2013 . Actualizado a las 06:00 h.La película, dirigida por Pete Segal, muestra a dos boxeadores ya retirados. Stallone representa a Razor, con problemas económicos y un pasado que aún no ha conseguido dejar atrás, mientras que De Niro encarna a otro boxeador, el orgulloso The Kid, que detrás de su altivez también tiene asuntos pendientes que resolver.
En la película, los dos viejos rivales retoman el combate final de sus carreras profesionales. «Yo soy como soy hoy gracias a lo que fui y me considero muy afortunado porque después de treinta años todavía seguimos aquí», apuntó De Niro, quien ya había coincidido con Stallone en Copland. Y lo tenía claro: «Desde el principio supe que esta película debía aparecer Sylvester para que valiera la pena».
En un tono cómico, con referencias a otras películas del género, el eje de La gran revancha no se centra en los éxitos o desgracias de un boxeador en el ring, sino en las frustraciones y sueños de dos boxeadores retirados. La cinta, dice Stallone te anima «a no rendirte nunca» y «aprender que tu enemigo también es quien que te motiva para convertirte en algo mejor».
El legendario actor Robert de Niro, que en los 80 hizo del boxeo un mito con la película Toro Salvaje, y Sylvester Stallone, que comenzó su estrellato con la película Rocky, vuelven al ring más de treinta años después para luchar su último combate en La gran revancha, estrenada esta semana en Estados Unidos. «Es como casarte con tu mujer por séptima vez, es maravilloso. Ya has estado ahí pero todavía tienes la frescura suficiente, es extraordinario», explicó Sylvester Stallone.